La vacuna contra el herpes zóster podría estar asociada a un menor riego de desarrollar demencia en personas mayores, según una investigación coordinada por la Universidad de Brown y publicada en ‘Annals of Internal Medicine’. El trabajo que analizó a más de 500.000 personas de 66 años o más, encontró una incidencia de demencia un 24% menor entre quienes habían recibido la vacuna.

El estudio, según informa Servimedia, examinó los datos de Medicare y los historiales médicos de 509.926 adultos atendidos entre 2017 y 2022 en más de 5.500 centros de cuidados especializados de Estados Unidos. Para establecer la relación, los científicos, los investigadores compararon a quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna recombinante contra el herpes zóster, Shingrix, con personas que no habían sido inmunizadas.

Menos diagnósticos de demencia entre los vacunados

El herpes zóster, también conocido como culebrilla, se produce cuando el virus de la varicela, que permanece inactivo en el organismo después de la infección, vuelve a activarse. La enfermedad puede provocar una erupción dolorosa y, en algunos casos, complicaciones neurológicas y dolor crónico.

Durante los cuatro años posteriores al inicio del seguimiento, registraron un diagnóstico de demencia en el 18,8% de las personas vacunadas, frente al 24,6% de quienes no habían recibido la vacuna. Los cálculos realizados por el equipo apuntan a a que la diferencia traducirse en «un caso de demencia menos por cada 17 personas vacunadas».

En España, más de 900.000 personas padecen alzhéimer o algún otro tipo de demenciaEn España, más de 900.000 personas padecen alzhéimer o algún otro tipo de demencia istock

La autora principal del trabajo, Kaley Hayes, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown (EE UU), explicó que los resultados «coinciden con los hallados en investigaciones anteriores realizadas con una vacuna más antigua contra el herpes zóster«. Los datos, señaló, abren la puerta a investigar si estas vacunas pueden tener efectos beneficiosos sobre la salud cerebral, más allá de prevenir la infección.

Para analizar los datos, el equipo recurrió a la técnica conocida como ‘target trial emulation’, que permite aproximarse a las condiciones de un ensayo clínico cuando no es posible realizar uno de forma convencional. Sin embargo, el estudio no permite establecer que la vacuna sea directamente responsable de la menor incidencia de demencia. Los participantes vacunados eran, de media, algo más jóvenes y presentaban mejor estado de salud que los no vacunados, dos factores que podrían influir en el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Aunque los investigadores ajustaron estadísticamente los resultados para tener en cuenta estas diferencias, consideran que serán necesarios más estudios para determinar si existe un efecto protector directo de la vacunación.