En un mercado que cada vez se aleja del mercado en físico, tener una colección de videojuegos es un lujo para muchos. Tanto que algunas ediciones clásicas se han convertido en objetos de gran valor, especialmente si se encuentran en buenas condiciones. Aunque lo que no se esperaba un aficionado a Nintendo de EEUU es que todos sus juegos desaparecerían de la noche a la mañana.
Roger Holler llevaba 40 años coleccionando todos los juegos para la NES. Desde que su madre le regaló la consola a los 11 años, el hombre no había parado de comprar todos los juegos. Sin embargo, después de toda una vida y más de 860 juegos, alguien asaltó su casa y robó toda su biblioteca.
Holler y su familia se fueron de vacaciones y, al regresar, las estanterías estaban completamente vacías. Según explicó al medio local King 5, para él perder su colección fue como «perder a su madre». «Me tiemblan las manos, me dan dolores de cabeza», aseguró aún muy afectado.
La colección está valorada entre 50.000 y 100.000 dólares (entre 43.000 y 86.000 euros aproximadamente), pero para él los juegos eran mucho más que ello. Holler tenía pensado dejarle sus videojuegos a sus nietos para que, si lo necesitasen, pudieran pagar sus estudios. Y es que él mismo había comprado los juegos con su padre, por lo que era un legado familiar.
A pesar del gran dolor que sintió al descubrir el robo, solo pedía al ladrón que se apiadase de él. «Te garantizo que si aparecieras mañana y dijeras: ‘Aquí tienes tus cosas, lo siento’, probablemente se limitaría a abrazarte, llorar y darte las gracias», aseguró.