El Baskonia vive un verano distinto. A falta de fichajes -a pesar de la reciente incorporación de Kenneth Faried-, el conjunto azulgrana ha encontrado una … vía para ganar margen en la configuración de su plantilla. Tres de sus jugadores han obtenido una segunda nacionalidad para dejar de ocupar plaza de extracomunitario en la ACB. Es el caso de Damion Baugh, Kobi Simmons y DJ Stewart, que han adquirido los pasaportes de la República Democrática del Congo, Costa de Marfil y Macedonia del Norte, respectivamente. Esta maniobra ha permitido a la entidad de Zurbano disponer de espacio suficiente para acudir al mercado y contratar los servicios del pívot estadounidense de 36 años, sin sobrepasar el límite de extracomunitarios. No se trata de una fórmula nueva en el baloncesto europeo, pero sí de una circunstancia especialmente significativa para el club vitoriano, que concentra tres movimientos de este tipo durante un mismo periodo estival.
El proceso varía en cada caso. Obtener una nueva nacionalidad no basta por sí sola para que un jugador consiga el estatus que busca el club ya que la normativa internacional también limita la presencia de jugadores naturalizados en las selecciones. Por este motivo, las distintas ventanas de partidos obligan a gestionar con cuidado sus convocatorias.
Baugh encabeza la lista. El base estadounidense, nacido en Tennessee y fichado en este mercado, todavía no se ha incorporado a la pretemporada del Baskonia porque ha sido incluido en la convocatoria de la República Democrática del Congo para la disputa de estos partidos. La selección se concentra en Dakar y tiene encuentros programados frente a Angola, Malí y Egipto entre el 27 y el 30 de agosto, correspondientes a la clasificación africana para el Mundial de 2027. Le bastará con disputar un solo segundo en uno de cualquiera de esos tres encuentros para completar el proceso necesario de su nueva condición.
El caso de Kobi Simmons sigue un camino parecido. El estadounidense figura en la preselección de Costa de Marfil para los compromisos de esta ventana en Túnez. Una vez complete sus obligaciones internacionales, podrá dejar de ocupar plaza de extracomunitario por lo que su situación será distinta respecto al curso pasado. Por aquellas, Galbiati tenía la tarea de decidir en cada jornada cómo repartir las plazas que computaban como extracomunitarios. Ahora, su nacionalización elimina una de esas restricciones y permite al club reservar un cupo destinado a reforzar el juego interior.
Esta operación también guarda un vínculo directo con el pasado baskonista. Por un lado, Miguel Ángel Hoyo, ex entrenador del Baskonia B en dos etapas, es el actual seleccionador de Costa de Marfil. Por otro, su caso recuerda al de Matt Costello, quien obtuvo su pasaporte costamarfileño en el verano de 2021, el mismo año en que fichó por el Baskonia.
Nacionalización exprés
El último de la lista es DJ Stewart. El alero, nacido en Mississippi, solo tenía pasaporte estadounidense cuando fichó por el conjunto azulgrana, pero debutó con Macedonia del Norte el pasado 2 de julio. Con este paso, se suma a una selección que ya ha recurrido a esta repetidamente esta fórmula en los últimos años. Uno de sus antecesores como jugador naturalizado fue Ethan Happ, ala pívot de La Laguna Tenerife y también natural de Estados Unidos. La lista incluye a otros estadounidenses con pasaporte macedonio, como Omari Moore, del Valencia Basket, Jacob Wiley o Nate Sestina. Casi nada.
De esta manera, el Baskonia ahonda en la tendencia imparable de la nacionalización de jugadores en el baloncesto europeo. Una estrategia que permite a los clubes sortear los límites de cupos locales y que, además, ofrece a las selecciones talento de otro origen. En Vitoria, este verano la fórmula transforma el tablero para tres jugadores y tres combinados nacionales diferentes. Al final, todo se reduce a una misma jugada maestra. Ganar flexibilidad para moldear un equipo sin ataduras.