El de agosto de 2026 ha sido un mes excepcional para el cielo cántabro. Un eclipse solar total el miércoles 12, un bólido … del tamaño de un balón de fútbol iluminando la noche del martes 18… y, como colofón, un eclipse lunar parcial -la conocida como ‘luna de sangre’- la madrugada del viernes 28. Este último evento se podrá ver en Santander a partir de las 04.34 horas del viernes (tal y como ha informado el Instituto Geográfico Nacional) y durará alrededor de cuatro horas. Al igual que ocurrió con el solar, se da por «la alineación de tres cuerpos que son la Tierra, el Sol y la Luna», asegura Diego Herranz, catedrático de la Universidad de Cantabria (UC) e investigador en el grupo de Cosmología del Instituto de Física de Cantabria (IFCA). En el eclipse solar, la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Mientras que el viernes, sucederá lo contrario: «Seremos nosotros (la Tierra) los que nos interponemos entre el Sol y la Luna y proyectaremos nuestra sombra sobre el satélite». Y lo previsible es que la visibilidad sea buena: según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) estará despejado en el centro y Valle de Villaverde, y en la Cantabria del Ebro. Mientras que en el litoral cántabro y en Liébana el cielo será poco nuboso.
SANTANDER – La Luna sale a las 21:04 y se pone a las 7:43
El eclipse parcial comienza a las 4:34 y termina a las 7:52
Sobre el papel, la oscuridad (producida por la sombra de la Tierra) debería tapar poco a poco al satélite. Pero el planeta no es una masa sólida, «tiene atmósfera, océanos, gases…» y esos elementos son los que, en contacto con la luz del Sol, producen el tono rojizo que da al eclipse el nombre de ‘luna de sangre’. De hecho, imagina el experto, «si estuviésemos en la Luna durante el eclipse, lo que veríamos es todo el contorno de la Tierra brillando como si fuese un atardecer». Y en el de este 2026, «al no ser una alineación total, sino que tiene una parcialidad del 93%, no va a ser tan apagada, no va a ser tan mortecina, va a haber un poquito más de luz, pero se va a ver claramente el color rojo».
El eclipse lunar parcial en Santander
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Arranca el eclipse
04.34 horas
La alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna comienza.
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Parcialidad máxima
06.25 horas
En España es del 93%. La Luna se teñirá de rojo por el reflejo de la luz del sol atravesando la atmósfera.
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Final del eclipse
07.52 horas
Concluye el fenómeno. Los tres cuerpos ya no se sitúan en línea y finaliza la luna roja.
El fenómeno comenzará a las 04.34 horas y la parcialidad máxima se alcanzará sobre las 06.12 horas. «Dura más tiempo que el solar», dado que el diámetro de la Tierra es mayor. Así que concluirá sobre las 07.52 horas, casi cuatro horas después. «La Luna es pequeñita y cuando se produce un eclipse solar, la sombra es muy estrecha y delgada, cae como si fuese la punta de un lápiz encima de la Tierra», por eso, la zona geográfica en la que se puede ver es tan reducida.
El del viernes, por contra, se va a poder observar «en cualquier lugar de la franja en el que sea de noche, con una parcialidad del 93% en España». Son eclipses más fáciles de ver, «más frecuentes». «Se pueden observar desde media Tierra». Desde la cara en la que no sea de día. De hecho, la alineación ocurre de dos a cinco veces cada año y «más o menos la mitad de ellas coincide que es de noche y la luna roja se puede ver desde la península». En 2025, por ejemplo, tuvo lugar de forma total el 7 de septiembre, fue uno de los eclipses más largos de la última década (también con casi cuatro horas de duración) y España se pudo contemplar en casi todo el territorio, excepto en el oeste de Galicia y las islas Canarias, donde fue parcial.
Sin protección
El ‘sol negro’ del 12 de agosto fue como una clase maestra de eclipses. Quedaron claros los riesgos que conlleva y sus correspondientes recomendaciones para poder observarlo con seguridad. En este caso es diferente. El eclipse lunar «es totalmente seguro» y se podrá ver sin protección. «No hay ningún riesgo en absoluto. En el del 12 de agosto sí, porque el Sol brilla mucho: emite mucha radiación infrarroja y ultravioleta. Sin embargo, aquí lo que vamos a ver es la luz del Sol reflejada en la Luna, que es la que vemos cada noche».
A eso hay que sumarle que, por su frecuencia, no crea tanta expectación. A pesar de ello, «el madrugón merece la pena, a lo mejor no es tan de fuegos artificiales como el eclipse solar, pero es muy espectacular y muy bonito de ver», presume Herranz. En el IFCA, «no estudiamos estos fenómenos como tal, no nos centramos en la ciencia planetaria». De hecho, «vamos un poco más lejos, fuera de nuestra galaxia». Pero estos eclipses son útiles para «medir las características de la atmósfera terrestre y ver la concentración de gases contaminantes o para estudiar la geología de la Luna y su exposición a un estrés térmico como el del viernes, que pasará de estar muy fría a muy cálida en pocas horas».
