El nombre de Caritina Goyanes sigue sonando fuerte porque su familia ha hecho que esté presente en cada segundo de sus vidas desde el día que se fue. Hoy hace ya dos años que la hija de Cari Lapique y Carlos Goyanes nos dejó. Se marchó con el luto de su padre prendido en las entrañas, a los 46 años, y con muchas cosas aún por hacer. En este segundo aniversario, la familia la va a recordar en un acto íntimo, como así nos lo hace saber Cari desde Sotogrande en una conversación con LA RAZÓN: «Haremos un acto súper privado el miércoles, solo para nosotros. Os tengo que agradecer a los medios de comunicación que sigáis recordando a mi hija». Muy creyente, Caritina daba siempre las gracias a Dios y así la conmemorarán sus familiares en los actos de su aniversario. Pero el Lapique también ha querido darle un toque lúdico festivo al nombre de Caritina y así, cuando celebraron este mes de agosto el Memorial Carlos Goyanes de Pádel, un torneo que reúne a niños, jóvenes y adultos en el Unicorn Racket Club, situado entre Marbella y Sotogrande, participaron también los hijos de la empresaria, Pedro y MiniCari. No faltaron Jorge Benguria, marido de Carla Goyanes, y Antonio Matos, viudo de Caritina, arropados por Luis García Fraile, uno de los mejores amigos de Caritina, que llegó acompañado de su padre, el periodista José María García.

Un cariño intacto

En una entrevista que ha concedido a este medio, Carla nos muestra la satisfacción de cómo transcurrió el evento: «El homenaje ha sido una pasada, 218 participantes y un ambiente deportivo y buenísimo… Así nos gusta recordar a mi padre y, de paso, a mi hermana, porque todo su entorno estaba allí». Mientras hablamos con Carla, MiniCari (que de mini ya no tiene nada) tira de la falda de su tía para entrar en el concierto del grupo Taburete, que le apasiona. La hermana nos recuerda que, justo el día que falleció su madre, las dos tenían entradas para ir al concierto de Melendi en Starlite. Pero no pudo ser. Ahora su tía se encarga de que a la niña de sus ojos, y a su vez «la mejor amiga» de la abuela Cari, no le falte de nada y no se pierda ni un solo concierto.

La matriarca de los Lapique siempre está contenta cuando sus nietos la rodean. Dice que ha tenido suerte de que el entorno de Antonio Matos y su hija, sus amigos de siempre, sigan muy pendientes de su familia. «Lo que sembró Caritina fue muy grande», no se cansa nunca de decir. Este verano, Cari, una de las grandes damas de la alta sociedad española, pasa casi todo el tiempo en Sotogrande con su hermana Myriam. «Casi no salgo a nada», confiesa. Sus nietos son los que van a entretenerla y MiniCari es la encargada de sacarla de «shopping».

Cari Lapique y Carla Goyanes.Cari Lapique y Carla Goyanes. Gtres

El golpe de las muertes tan seguidas de su esposo y su hija fue un duro golpe para Cari, que le dejó un profundo vacío que poco a poco ha ido aliviando en este par de años. Siempre arropada por el cariño de su hija Carla y de sus cinco nietos, trata de paliar el dolor. La mejor catarsis para la celebrity ha sido mantener vivo el recuerdo de las cosas que le gustaban a su Cari, como ella dice.

Hoy todos recuerdan a Caritina, pero especialmente «su todo», el empresario Antonio Matos, su viudo, para el que la vida sigue, pero no ha vuelto a ser igual. Él estaba junto a ella en la casa de Guadalmina donde Caritina empezó a sentirse mal un fatídico 26 de agosto de 2024, cuando estaban dándose juntos un baño en la piscina. Fue él quien, enseguida, preocupado, gestionó el traslado al hospital, donde ya no pudieron hacer nada. La empresaria no sufría ninguna enfermedad. Y hasta el mismo día de su fallecimiento estuvo llevando una vida totalmente normal.

Siempre había cuidado su salud e intentaba mantener una alimentación sana: «Comer es para mí una forma de vivir», solía decir en las entrevistas, y abundaba en que «de niña siempre iba detrás de Isi, la señora que nos cocinaba y a la que queríamos como una más de la familia». La familia tiene gran apego con el hombre que tuvo el último suspiro de Caritina, al que llamaba «mi socio de vida y mi camino al cielo», y toda la familia este mes de mayo, con la matriarca a la cabeza, celebraba el cumpleaños de su yerno soplando las velas.

Cristina Goyanes y Antonio MatosCristina Goyanes y Antonio Matos Redes Sociales

Caritina emprendió su propio negocio en el sector de la gastronomía y los eventos. Aunque había estudiado Derecho, su carrera profesional tomó otro camino cuando en 2003 creó SixSens Catering, una empresa especializada en bodas, celebraciones privadas y eventos corporativos. Con los años trabajó para grandes firmas y convirtió el catering en su principal actividad profesional.

Con Antonio, Caritina compartió su vida 16 años. Fue su gran amor, con el que tuvo dos hijos: Pedrito y Mini Cari. A su niño le definía como «un corazón con dos piernas»; a su hija, «un terremoto, muy alegre». Ahora todos recogen su legado y perpetúan su nombre en un 26 de agosto que ya nunca olvidarán.