Se sabe que a Walt Disney, pese a las apariencias de su obra, le gustaba el arte de su tiempo. Allí están, por ejemplo, sus intentos por trabajar al lado de Salvador Dalí, aunque las cosas no salieron como uno deseaba. En «Fantasía» es probablemente donde mejor se pudo contemplar esa fascinación, aunque las cosas nunca fueron a más en cuanto a sus aspiraciones vanguardistas. De alguna aquellas intenciones surge en una exposición que en unos días cerrará sus puertas. Es una inteligente propuesta entre el legado del tío Walt y la creatividad contemporánea, de la mano de un puñado de artistas que, en algunos casos, han trabajado con el mítico estudio de dibujos animados del ratón de orejas negras y calzón rojo.

El espacio Premium Art, en el corazón del Eixample barcelonés, lleva a Mickey, Minnie, Donald, Pluto y Goofy hasta el siglo XXI. Para ello cuenta con originales de nombres como Fernando Alday, Jaume Esteve, Josep Maria Cardona, Joan Vizcarra, Jordi Juan Pujol, Sowa & Reiser, Sergio Garrido, Ruttum & Bacon, Tony Fernández o Z. Vendetta, además de planchas y originales procedentes de los estudios Disney y relacionados con clásicos de todos los tiempos como «Peter Pan» o «Cenicienta».

Indudablemente la pieza estrella en la muestra es la que lleva por título «Disney Family Pablo Picasso’s Guernica», de Tony Fernández, una versión libre de la tela antibelicista de Picasso y que, según informan desde esta sala, ha interesado mucho a los nietos del genio malagueño. Con unas dimensiones mucho más modestas que las del original que se encuentra en el Reina Sofía, lo que hace Fernández es darle una dimensión pop a la expresión picassiana, aunque ayudado por los principales personajes de Disney. El caballo del centro es ahora Horacio mientras que aquel toro que parecía perdido en mitad del bombardeo es una vaca Clarabella con expresión de histerismo. La madre que llora por la muerte de su hijo ahora viste con los rasgos de Daisy quien tiene a sus pies la cabeza decapitada de Mickey. Goofy surge de una ventana con la lámpara que intenta arrojar luz en la oscuridad tras el paso de los aviones criminales alemanes, momento que parece divertir a Pluto mientras Donald salta desesperado ante un edificio en llamas. Podría parecer una broma un cuadro así, pero no lo es. En un tiempo en el que se tiende a trivializar todo, en el que la información se reduce a la una mirada rápida y a base de impactos –léase, darle al clic–, esta composición merece ser mirada con ojos críticos, sin ironía, porque la guerra ahora se televisa, se ha hecho un producto comercial. ¿Cómo no considerar que ocurre eso también con «Guernica», esa gran tela que puede ser también la imagen de la taza del desayuno?

Tony Fernández, por otro lado, es el reponsable de firmar otras obras en las que se atreve a jugar a las cartas con Mondrian, Modigliani, Botero, Van Gogh o Hugo Pratt. Una apuesta de riesgo en la que lleva a cabo es el artista Ruttum & Bacon quien crea un tríptico, con la compañía de Mickey Mouse, a la manera de Francis Bacon y con una factura impactante a ojos del espectador. La venezolana MEB homenajea a Klimt y Banksy con los principales personajes Disney mientras que Vizcarra demuestra su pulso con el lázpiz en un espectacular retrato del capitán Garfio.

Pero conmueve ver, sin movimiento, como una prueba de lo que luego será carne de séptimo arte, las pruebas originales del Disney Studio para la boda de Cenicienta o un paseo de Donald.