Una cubana identificada como Batista Tania publicó en Facebook un testimonio que resume la angustia de miles de enfermos en la isla: lleva exactamente tres semanas postrada por el virus que azota Cuba, sin medicamentos para aliviar el dolor y sin ver el fin de su sufrimiento.

«Hoy hace exactamente tres semanas que invadió mi cuerpo ese monstruo horrible y despiadado que está acabando con Cuba. Un virus sin nombre ni rostro», escribió la mujer, cuyo relato circula en redes sociales en medio de la peor crisis de arbovirosis que atraviesa el país desde julio de 2025, con circulación simultánea de chikungunya, dengue y Oropouche.

Batista describe un cuadro clínico devastador: noches enteras sin dormir, un dolor que ella compara con «fuego quemando los huesos por dentro» y ciclos implacables de dos días regulares seguidos de tres o cuatro días en los que el malestar la deja sin poder moverse.

«Siempre te sorprende con un síntoma nuevo o repitiendo, pero con el dolor desesperante que no te deja mover. Esto ya no es vivir, esto es ir muriendo», escribió.

Publicación en Facebook

Lo que agrava su situación —y la de incontables cubanos en la misma condición— es la ausencia de medicamentos.

No existe tratamiento antiviral específico para el chikungunya ni el dengue; el manejo depende de analgésicos y antiinflamatorios, precisamente los fármacos que más escasean en la isla.

En abril de 2026 faltaban 461 de 651 medicamentos del Cuadro Básico, y una encuesta de mayo reveló que apenas el 4,8% de los cubanos podía conseguir fármacos sin dificultad.

«Horrible agonía no tener medicinas para calmar el hambre de esa desconocida criatura que habita nuestro interior», lamentó Batista Tania, quien admite que cuando logra tomar un antiinflamatorio siente alivio, pero solo por un día.

El brote de chikungunya reapareció en Cuba en julio de 2025 tras nueve años de ausencia. Según la Organización Panamericana de la Salud, solo durante ese año se registraron 81,909 casos sospechosos y 65 muertes por dengue y chikungunya combinados, con más de la mitad de los fallecidos siendo menores de edad.

En enero de 2026 se sumaron 1,457 casos adicionales y dos nuevas muertes, y reportes de AP en agosto de 2026 elevaban el total de fallecidos a 55: 37 atribuidos a chikungunya y 18 a dengue.

La crisis se extiende por todo el territorio. En junio, el Ministerio de Salud Pública alertó sobre una posible epidemia de dengue mientras Matanzas confirmaba los primeros casos de la temporada.

En julio, Villa Clara reportó circulación simultánea de los serotipos DENV-2 y DENV-4, y este mes Guantánamo admitió un incremento del Aedes aegypti con presencia de tres serotipos distintos del virus.

El impacto trasciende las fronteras de la isla: España detectó 20 casos de chikungunya provenientes de Cuba en las últimas semanas, y Canadá emitió recomendaciones de precaución para viajeros.

La periodista Yoani Sánchez también relató a comienzos de agosto haber sufrido un cuadro febril compatible con chikungunya en La Habana, con fiebre alta, dolor articular y escalofríos.

En su publicación, Batista Tania no pide compasión para sí misma: pide que nadie aparte la mirada de quienes sufren. «No cambien la mirada cuando vean a alguien quejándose, créanme que lo que más se necesita es apoyo. Esto te deja sin ánimo y con la autoestima por el suelo», escribió.

Y cerró con una oración: «Sana a mi patria, te lo pido en el nombre de los que no deben culpa».

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