Los proyectos del estudio neerlandés MVRDV se caracterizan por el audaz uso del color como herramienta para segmentar funciones, romper la monotonía urbana y crear identidad visual.

Una de sus últimas creaciones es el Bihailou Art Village, un centro cultural en Shenzhen, China, que constará de una serie de volúmenes con diferentes tonos y formas.

Actualmente en construcción en el barrio de Shatoujiao, cerca de la frontera con Hong Kong, el complejo de 6500 metros cuadrados albergará espacios culturales y comerciales, incluyendo un museo y un teatro de doble altura.

MVRDV concibió la propuesta como una «aldea vertical», inspirándose en las casas y edificios cercanos para sus diversos colores, formas y materiales.

«La gracia de este diseño reside en sus contradicciones«, afirmó Winy Maas, cofundador del estudio. «Parece complejo, pero la idea de un espacio para cada función es, en realidad, bastante simple», agregó.

El arquitecto explicó que más allá de su innegable atractivo Bihailou Art Village es una reinterpretación de la aldea circundante: combina los colores, materiales y formas tanto de los edificios vecinos como del restaurante que antiguamente se ubicaba en este lugar

En lugar de albergar los programas en un único volumen, MVRDV optó por «casas» individuales que pudieran adaptarse a sus respectivas funciones.

Cada volumen cuenta con su propia entrada y estará conectado con los demás mediante una red externa de escaleras, escaleras mecánicas y rampas.

De esta forma, explica el estudio, cada programa puede funcionar de manera independiente y determinar su propio horario de apertura.

Los espacios incluirán un teatro, ubicado en un amplio volumen de doble altura con vistas a una plaza a través de una abertura que va del suelo al techo.

El espacio contará con sillas retráctiles, lo que permitirá transformarlo en una sala de exposiciones. Tiendas y restaurantes se ubicarán en los bloques más pequeños del complejo.

Las representaciones de Bihailou Art Village revelan una combinación de volúmenes cúbicos, redondeados e inclinados, con diferentes tipos de revestimiento.

Una plaza ajardinada rodeará la planta baja, complementada por una serie de terrazas de libre acceso en la azotea de los volúmenes.

“El diseño está impregnado de una generosidad cívica, no solo por su accesibilidad permanente y sus terrazas públicas en la azotea, sino también a nivel de calle, donde la forma apilada crea voladizos que ofrecen refugio del sol y la lluvia”, declaran desde el estudio.

El recurso de apelar a bloques de distintos colores se remonta a su más emblemática, el Silodam de Amsterdam (2003), en el que prismas apilados generan diferentes tipos de departamentos, simulando contenedores de puerto.

Entre sus últimas obras del mismo estilo se encuentran el Didi Fashion Center de Beijing, con una fachada fragmentada en cubos de tonos pastel vibrantes que dinamizan el distrito comercial.

Y en la misma capital china tuvo a su cargo la tienda insignia de la marca Urban Revivo, revestida con tejas.

MVRDV fue recientemente galardonado con el primer premio de un concurso para diseñar una “nueva maravilla del mundo”. ¡Rotterdam Rocks!, en la ciudad del mismo nombre, recibió muchas críticas, no solo por sus formas psicodélicas sino también por presentar como sustentable a un edificio que costará 240 millones de euros.