¿Están Pogačar y UAE realmente molestos por la influencer en el inicio de la Vuelta?

Vemos en la Vuelta una sensación que no sé si es compartida, pero que conviene poner sobre la mesa: Tadej Pogačar está aquí como cumpliendo con el expediente.

Ganando dos de las tres etapas disputadas —ya que la cuarta se suspendió por la granizada—, domina a placer con la hoja de servicio sobre la mesa.

Busca ganar esta carrera para sellar la leyenda total, igual que hicieron Anquetil y Merckx, que también vinieron a por las tres grandes para cerrar el círculo.

CCMM Valenciana

Tengo esa sensación porque veo al esloveno comedido. Pese a que su celebración en la etapa andorrana fue acorde a la hazaña —culminar una escapada en solitario de cincuenta kilómetros con tres puertos por medio—, lo cierto es que en el podio y ante los micrófonos se muestra medido.

No diré serio, pero sí distante.

Recuerda al de la semana final del Tour del año pasado, cuando admitió estar cansado de tanta competición.

Ser el mejor no te exime de la presión.

A esto se suma que en el UAE ha sentado mal lo sucedido en la primera etapa con la influencer pululando por zonas donde los ciclistas deberían ser sagrados.

La actitud de Pogačar parece fría, mirando a Perico Delgado en el podio casi sin reconócerle, provocando miradas de respeto al propio Purito al entregarle el trofeo en Andorra.

Todo encaja con el post de Matxin junto a otro creador de contenido, aludiendo a sus ganas de entender el ciclismo y, sobre todo, al respeto mostrado.

Un gesto que viene con trampa, porque el influencer va y retuitea a uno de los grandes haters de Pogacar, el amigo Vayer despotricando de sus números en Beixalis.

Pero el mensaje va con trasfondo para una organización que se encuentra con sorpresas como el granizo de anteayer o las protestas del año pasado, pero que con la influencer debió prever que la mezcla no funcionaría.

Veremos cómo evoluciona.

Pogačar continuará dominando porque es superior al resto, pero hay curiosidad por ver cómo gestiona las siguientes jornadas, sus gestos y la alegría al vestir el maillot rojo, pues a veces cualquier detalle es suficiente para colmar el vaso.

Imagen: David Rojas- Cxcling