El auditorio del Cerro de Santa Catalina se ha convertido en un improvisado taller artístico para recuperar varias carrozas del 57 descenso Folklórico del Nalón, … celebrado el pasado fin de semana en Pola de Laviana, con el objetivo de reutilizarlas como elementos para la decoración de Cimavilla durante las fiestas del barrio, que se celebrarán del 4 al 13 de septiembre. Entre las figuras que se preparan para una segunda vida están las de la ‘embarcación’ ganadora de este año, ‘Vaya cuadru’, de la Peña Carrio, con gigantescas representaciones de Dalí, Picasso, Frida Kahlo y Van Gogh.
El Barrio Alto vuelve a contar así un año más con la colaboración de las peñas del Descenso Folklórico del Nalón, que han cedido unas creaciones que, a cobijo bajo la carpa de las fiestas, ya son objeto de ‘intervención’ para su puesta a punto tras la travesía fluvial. Las carrozas llegaron a Cimavilla este lunes, desmontadas para facilitar un traslado en el que fueron necesarios dos tráileres. Ahora brazos, lanzas y otros elementos vuelven a su sitio mientras las figuras recuperan poco a poco su aspecto. «Hay que arreglarlas y colocarlas de manera minuciosa», explica Omar López, coordinador de la Asociación de Festejos de Cimavilla, mientras trabajaba en una de ellas.
No todas las figuras han llegado en las mismas condiciones. Y mientras que algunas presentan desperfectos más visibles otras solamente necesitan pequeñas reparaciones. Un arquero, por ejemplo, recuperó la lanza que había perdido. «Son pijadas», señala López. Aunque detrás de cada arreglo hay horas de trabajo y una habilidad artística y creativa que la comisión ha ido adquiriendo con los años.
El resultado será visible durante los diez días que dure la folixa. La mayor parte de las piezas permanecerán dentro de la carpa. «Para qué las vamos a sacar, si las rompen todas. Aquí dentro, por lo menos, están seguras». Sin embargo, la asociación también prevé colocar parte de las figuras, como ya es habitual, por distintos rincones de un barrio en cuyas calles ya lucen desde hace días banderines de colores. Esta colaboración con el Descenso Folklórico del Nalón nació hace dos años de una necesidad. La asociación perdió el local donde almacenaba sus elementos decorativos y tuvo que desprenderse de algunas de sus figuras, como una ballena o un tiburón. Con ese material ya desaparecido, las carrozas de las peñas de Laviana aparecieron como una oportunidad. «Nos pareció buena idea rescatar estas figuras. No solo por falta de las nuestras, sino por homenajear el trabajo que hacen esas peñas y para que la gente de Gijón pueda disfrutarlas de cerca».