Tardarán en Noáin, en el valle de Elorz, en olvidar el chupinazo que abrió este miércoles las fiestas de 2026. La explosión de varios cohetes en el balcón del ayuntamiento y tres en la misma plaza dejó un total de 50 personas heridas por erosiones, quemaduras y contusiones. De ellas 47 fueron atendidas en el centro de Salud de Noáin con heridas de carácter leve y otras tres precisaron traslado al Hospital Universitario de Navarra.
El herido más grave es un empleado municipal de la brigada de servicios múltiples que sostenía en una mano los cohetes que se iban a disparar, y de un cámara de televisión y un fotógrafo que tomaban imágenes en el balcón. El primero quedó ingresado, si bien su pronóstico es “bueno” y los dos periodistas fueron dados de alta a primera hora de la tarde.
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El Ayuntamiento de Noáin-valle de Elorz, con su alcalde, Mikel Navarro a la cabeza, expresó a mediodía a través de un comunicado su agradecimiento por la colaboración de distintas instituciones locales, del centro de salud, además de los cuerpos de seguridad, protección civil, bomberos…, que actuaron con celeridad para atender a los heridos e instalar un hospital de campaña en el mismo salón de plenos del consistorio, a los pocos minutos del suceso.
Al lugar de los hechos se trasladaron bomberos de Cordovilla, una ambulancia de soporte vital básico, otra de soporte vital avanzado, Policía Foral, Policía Local y Guardia civil.
“El estruendo de la explosión de los cohetes al unísono fue como una bomba”, relataban los testigos en los primeros minutos tras el cohete, a las 12 del mediodía. La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación del suceso. Como es habitual, los dos primeros cohetes los lanzaron desde la plataforma habilitada para ello en el balcón. Tras prender la mecha y ascender al cielo de Noáin, los jóvenes alzaban los pañuelos y bailaban al son de la música que la charanga tocaba en la Plaza de los Fueros. También, los más pequeños, cogían del suelo los caramelos que arrojaban desde el balcón.
Según explicaron testigos, cuando el empleado municipal fue a colocar el tercer cohete, la mecha que prendía los explosivos hizo que se encendieran todos los cohetes a la vez. “Creo que ha sido por algún empujón involuntario”, indicaba Luis Maya, concejal de Seguridad Ciudadana.
Tres de los cohetes cayeron a plomo en el pavimento de la plaza, desatando el pavor y la confusión entre las personas asistentes, muchas de ellas familias con niños.
Al menos cinco explosivos reventaron en el suelo del balcón del consistorio, que estaba repleto, de una parte con la corporación oficial e invitados, la infantil o las personas del club de jubilados, elegidas para lanzar el chupinazo este año. También se encontraban allí un médico y una enfermera, invitados en representación del centro de salud. Fueron los primeros en atender a los heridos.
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