Dos sesiones apenas dan para empezar a memorizar nombres, descubrir compañeros y comprobar hasta dónde aprieta Jacinto Carbajal en agosto. Pero sirven para obtener las primeras sensaciones. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad ha iniciado la pretemporada con una plantilla muy renovada, en la que James Potier y Antonio Burgos comienzan a descubrir el club mientras el capitán Albert Lafuente ayuda también en la adaptación de los nuevos.

Uno de ellos es James Potier, escolta belga de 27 años y 1,85 metros, que llega procedente del Valle de Egüés, donde fue uno de los referentes ofensivos la pasada temporada, con 15,6 puntos y 2,1 asistencias de media.

Potier, fiel a su estilo

«Es una buena pretemporada porque estamos corriendo mucho», reconoce Potier, que encuentra valor incluso en la parte menos agradecida del verano. No solo se trata de ponerse en forma: «Es bueno para todos, para crear una buena química». «Es realmente bueno para el equipo y estoy bastante contento aquí por el momento».

El belga llega precedido por sus números anotadores, aunque evita anticipar cuál será su función. «No sé cuál será mi rol, pero siempre voy a dar el cien por cien en la pista», asegura. Tampoco cree que el cambio de equipo deba modificar su baloncesto. «Estoy con buenos jugadores, ellos me conseguirán mejores tiros y yo se los conseguiré a ellos. Creo que todos vamos a ayudarnos».

Burgos, «como en casa»

También se estrena de verdinegro Antonio Burgos, ala-pívot sevillano de 25 años y 2,02 metros, procedente del CB Morón. Cuenta con experiencia en Primera y Segunda FEB y viene de firmar 10,5 puntos y 4 rebotes por encuentro.

Su primera impresión ha sido especialmente positiva. «La acogida ha sido muy buena. Todo el mundo es súper cercano y hacen que estemos como en casa». «Cualquiera diría que es mi primera vez aquí».

Burgos tampoco esconde la dureza de estos días. «El día a día en pretemporada es durísimo. Llevamos dos sesiones y están siendo bastante duras», admite. Un esfuerzo inevitable: «Es un trámite que hay que pasar y sufrir, pero lo hacemos gustosos porque después estaremos en buena forma».

El interior llega además a una posición en la que Álex Mazaira dejó el listón alto. Burgos acepta la referencia, pero no pretende convertirse en una copia. «Álex Mazaira es un grandísimo jugador y ha dejado aquí un buen estatus. Pero yo vengo a hacer mi trabajo. Cada uno tenemos nuestro juego y yo voy a aportar lo máximo que pueda al equipo».

Por ahora, fija una meta más sencilla que hablar de clasificación. «Que hagamos un buen grupo, que cada día disfrutemos jugando al baloncesto y que demos buen baloncesto a la ciudad». Después, confía, «los resultados irán llegando».

La ambición del capitán

Si Potier y Burgos observan todo como recién llegados, Albert Lafuente aporta la perspectiva de quien ya conoce la casa. El base leridano, de 27 años y 1,88 metros, afronta su segunda campaña consecutiva y la tercera en total en Cáceres. Además, lo hace como capitán tras firmar el pasado curso 12,5 puntos, 5,4 asistencias y 3,2 rebotes por partido.

Lafuente entiende que estos días van mucho más allá del trabajo físico. «A todos nos gusta jugar y competir, pero es un proceso importante porque es el momento de conocer a los nuevos, de que se integren con la filosofía de Jacinto y de ponerse físicamente al ritmo que toca».

Las primeras sensaciones le convencen. «Veo un equipo muy majo. Gente con ganas de trabajar, quedándose a tirar, trabajando duro y siendo profesionales». Ahora toca «crear esas conexiones, tanto personales como dentro de la pista», y ahí los veteranos tienen su papel: «Los que llevamos más tiempo aquí intentamos ayudar a los nuevos».

Para el capitán, además, cada curso borra lo anterior. «Todos los años empiezas desde cero. Lo que hayas hecho en el pasado no vale». Durante el verano tuvo otras posibilidades, aunque su decisión fue clara. «Ofertas siempre hay», admite, pero después de valorarlas «tenía claro que era aquí».

Y si evita hablar todavía de objetivos concretos, no rehúye una palabra: ambición. «Si estoy aquí es porque tengo ambición, tanto colectiva como personal, de intentar estar más arriba que el año pasado y llegar más lejos aún si cabe».

Es desde luego prontísimo para saber hasta dónde podrá llegar este Cáceres. Pero Potier, Burgos y Lafuente sí señalan ya el primer paso: ponerse a punto, conocerse y convertir un grupo de jugadores en un equipo antes de que empiece lo que realmente cuenta.

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