
27/08/2026 a las 00:37h.
El acceso a la vivienda se ha convertido, por primera vez, en la principal preocupación de la ciudadanía vasca, diagnóstico en el que coinciden todas … las encuestas sociológicas. La altísima demanda y la escasa oferta tensiona un mercado que, además, no ofrece señales de distensión a corto plazo. Un informe de BBVA Research (el centro de investigación y análisis económico del banco) pronostica que a nivel nacional, el volumen de ventas de pisos caerá un 7,3% en 2026, mientras que los precios escalarán un 12%, dado el desequilibrio entre la oferta y la demanda. Además, remarcan que «la persistencia de las tensiones comerciales internacionales supone un riesgo adicional al elevar la incertidumbre sobre los costes de producción, y otros factores como la falta de mano de obra o el bajo crecimiento de la productividad continuarán presionando al alza los precios».
Desde el centro de estudios también apuntan al papel de la red eléctrica, que se ha convertido en «otro cuello de botella para la construcción residencial». La conclusión es que sin capacidad suficiente en la red eléctrica, «es necesario reforzar o ampliar la infraestructura, lo que puede retrasar la ejecución de las promociones inmobiliarias y demorar la llegada de viviendas al mercado». Es más, según sus datos, más de 80.000 viviendas previstas en España dependen de la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas.
En el caso concreto de Euskadi, BBVA Research también apunta que el proceso de electrificación que experimenta su industria para sustituir los combustibles fósiles por electricidad limpia –que se ha convertido en una de las grandes prioridades del Gobierno vasco– podría agudizar el problema de la congestión de la red, lo que deriva en una mayor tensión a la hora de construir inmuebles. Pero no es el único punto a tener en cuenta: BBVA Research precisa que los hogares, el transporte y las infraestructuras como los centros de datos añadirán una presión extra a las capacidades de la red eléctrica.