El sorteo de la fase de liga de la Champions League se celebra en el Grimaldi Forum de Mónaco y llega en el peor momento posible para la relación entre Atlético de Madrid y FC Barcelona. Las dos delegaciones coincidirán en el mismo acto veinticuatro horas después del cruce de mensajes más duro del verano entre ambas entidades.
El Atlético acudirá con presencia institucional de primer nivel: el presidente, Enrique Cerezo, y el consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín. Precisamente Gil Marín, señalado por Laporta como su interlocutor directo en la operación, será quien se cruce en Mónaco con la representación azulgrana. Por parte del Barça, el club enviará únicamente a Rafa Yuste, vicepresidente deportivo, en un despliegue mucho más discreto.
Un pulso que se recrudeció
La jornada del martes dejó el episodio más tenso del culebrón. El presidente del Barça reiteró en unas declaraciones difundidas por el propio club que la oferta azulgrana sigue vigente si el Atlético decide vender, y sostuvo que el jugador quiere vestir de azulgrana. Laporta detalló además que trasladó formalmente la propuesta a Gil Marín y que este le respondió que no había venta posible al no disponer de un recambio para el argentino. El presidente culé apuntó también que el asunto había quedado aparcado hasta que les llegaron informaciones sobre contactos del Atlético con otros clubes por el delantero.
La reacción rojiblanca fue inmediata. El club fijó en un cero por ciento las opciones de vender a Julián al Barcelona, se definió como la única víctima del caso, denunció un perjuicio económico y social y remató con una idea que resume el tono del texto: el conflicto no va de dinero, va de dignidad. El comunicado carga igualmente contra lo que considera una campaña sostenida sobre medias verdades.
Las cifras que bloquean la operación
El marco económico explica buena parte del bloqueo. Julián Álvarez tiene contrato con el Atlético hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. La oferta del Barça, de 100 millones, fue rechazada sin negociación. Con el mercado a punto de cerrar, la distancia entre las partes parece que sigue siendo insalvable.
Mientras tanto, el delantero no participó este miércoles en el entrenamiento por indisposición, según informó el club rojiblanco.
Un sorteo con lectura extradeportiva
Sobre el papel, Mónaco es una cita protocolaria: bombos, cruces y calendario europeo. Pero la coincidencia de Cerezo, Gil Marín y Yuste en el mismo escenario, un día después de las palabras de Laporta, convierten el acto en algo más. Los gestos, los saludos o no saludos en el Grimaldi Forum se leerán mañana en clave de un caso Julián que sigue abierto y sin visos de resolverse antes del cierre del mercado.