David y Victoria Beckham han ganado la batalla definitiva contra la sobriedad de la campiña inglesa. Tras un prolongado pulso vecinal y un farragoso historial de peticiones urbanísticas, el matrimonio ha obtenido luz verde para transformar su retiro rural en los Cotswolds en un complejo de lujo que, por su ostentación, evoca la exclusividad de las urbanizaciones más selectas de la Costa del Sol.

Un oasis de 12 millones

El Consejo del Distrito de West Oxfordshire ha zanjado una disputa de años sobre la finca de 12 millones de euros ubicada en Great Tew. Según revela el diario The Times, la propiedad ha sido objeto de más de 30 solicitudes de modificación desde que fuera adquirida por la pareja hace una década. El epicentro del conflicto es un lago de 4.000 metros cuadrados que los Beckham, en un eufemismo técnico, denominan simplemente «estanque».

La resolución oficial permite ahora la instalación de un jacuzzi, una hoguera en la isla central y un sofisticado sistema de iluminación exterior. Además, se ha autorizado la construcción de un camino de acceso privado, una maniobra destinada a blindar su intimidad y evitar el tránsito compartido con los clientes de un club social de la zona.

Estética de Miami en Reino Unido

La resistencia local, sin embargo, no ha ocultado su indignación ante lo que consideran un ataque frontal a la identidad del entorno. En las alegaciones presentadas ante el ayuntamiento, los residentes calificaron el despliegue lumínico como propio del «estilo Blackpool», comparándolo con la atmósfera de grandes estadios o festivales. Vecinos como James Worthington han cuestionado públicamente por qué, si el matrimonio buscaba un estilo de vida similar al de Miami, optaron por un paraje histórico británico.

Pese a que algunos elementos se instalaron antes de recibir la licencia, los técnicos municipales terminaron retirando sus objeciones tras la presentación de planos rectificados. Nathan Harris, responsable de Planificación, confirmó que el diseño ha sido ajustado para minimizar el impacto ecológico. No obstante, los Beckham deberán acatar restricciones estrictas: no podrán encender la hoguera de la isla entre marzo y agosto para proteger el periodo de anidación de las aves. Con este veredicto, el búnker de los Beckham se consolida como el símbolo de un lujo globalizado que altera el paisaje tradicional inglés.