La diabetes sigue siendo uno de los grandes retos de salud actuales, tanto por el aumento de su prevalencia como por el impacto que tiene sobre la salud de las personas y los sistemas sanitarios. Dídac Mauricio, presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), advierte de que «uno de los principales desafíos es …
La diabetes sigue siendo uno de los grandes retos de salud
actuales, tanto por el aumento de su prevalencia como por el impacto que tiene
sobre la salud de las personas y los sistemas sanitarios. Dídac Mauricio,
presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED), advierte de que «uno de
los principales desafíos es avanzar en la prevención y la detección precoz de
la diabetes». En el caso de la diabetes tipo 2, considera prioritario actuar
sobre factores de riesgo como la obesidad y el sedentarismo desde una
perspectiva comunitaria.
Otro reto fundamental pasa por garantizar que los avances
terapéuticos y tecnológicos lleguen de forma equitativa a todas las personas
con diabetes. A ello se suma la necesidad de avanzar hacia una atención más
personalizada e integral, con la educación terapéutica como uno de sus pilares.
Mauricio asegura que en los últimos años se han producido
avances muy relevantes que han transformado el manejo de la diabetes. En el
ámbito terapéutico, destaca la aparición de fármacos que no solo mejoran el control
glucémico, sino que aportan beneficios metabólicos, cardiovasculares y renales,
lo que permite un abordaje mucho más integral de la enfermedad.
En este escenario, los agonistas del receptor GLP-1 han
marcado un antes y un después en diabetes tipo 2. «Han supuesto un cambio muy
importante en el tratamiento de la diabetes tipo 2», afirma.
Aunque inicialmente se desarrollaron para mejorar el control
glucémico, hoy se sabe que su impacto va mucho más allá. «Estos fármacos han
demostrado beneficios cardiovasculares, renales y metabólicos muy relevantes,
además de un efecto importante en términos de reducción del peso corporal»,
añade. Esto ha cambiado la forma de tomar decisiones terapéuticas, incorporando
variables como el riesgo cardiovascular, la obesidad, la enfermedad renal o las
comorbilidades asociadas.
En paralelo, la tecnología ha transformado de forma muy
profunda tanto la práctica clínica como la vida diaria de muchas personas con
diabetes. «La monitorización continua de glucosa ha supuesto un auténtico
cambio de paradigma», subraya, al permitir disponer de información mucho más
precisa y dinámica sobre los niveles de glucosa. Esto facilita la toma de
decisiones clínicas, mejora el autocuidado y contribuye a prevenir episodios de
hipoglucemia.
En diabetes tipo 1, los sistemas híbridos de asa cerrada
representan otro gran avance, al automatizar parte del manejo glucémico y
reducir la carga diaria para el paciente. Para Mauricio, el mayor impacto está
en la calidad de vida. Señala que «para muchos ha supuesto un cambio muy
importante en su vida diaria».
Más allá de la glucemia
El diagnóstico precoz sigue siendo una de las principales
carencias. Mauricio recuerda que continúa existiendo un porcentaje
significativo de personas con diabetes tipo 2 sin diagnosticar, lo que retrasa
el inicio del tratamiento y favorece la aparición temprana de complicaciones.
Por ello, apuesta por reforzar el cribado en grupos de riesgo y aprovechar
mejor Atención Primaria.
La educación terapéutica constituye otra gran asignatura
pendiente. «Es uno de los pilares fundamentales del manejo de la diabetes, no
un elemento accesorio», remarca. Pero su acceso sigue siendo desigual y, en
muchos casos, insuficiente. Persisten desigualdades territoriales y
limitaciones de recursos y profesionales especializados.
En este punto, reivindica el papel de la enfermería
especializada en diabetes, cuyo trabajo ve absolutamente clave, y reclama que
«su labor esté plenamente reconocida, sea estable, y se desarrolle en
condiciones que permitan ofrecer educación terapéutica a todas las personas con
diabetes».
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