Un hombre posa apoyado en una gran escultura de un corazón rojo en un parque rodeado de árbolesEn la etapa de recuperación, el escultor sumó herramientas sobre procesos, emprendimiento y manejo de equipos, en paralelo a su retorno a la creación de objetos y al replanteo de su actividad profesional (Marcelo Wong)

26 Ago, 2026 10:01 p. m. EST

A fines de 2012, Marcelo Wong, escultor y artista plástico peruano, atravesaba una etapa de crecimiento profesional cuando un incendio destruyó el espacio donde funcionaban su taller, galería y oficinas. En cuestión de horas perdió piezas terminadas, materiales, documentos contables, archivos digitales y buena parte de la infraestructura que había construido durante aproximadamente una década.

La experiencia fue recordada recientemente por Wong en una conversación en un podcast, en la que repasó cómo tuvo que reconstruir no solo su espacio de trabajo, sino también la operación que había levantado alrededor de su obra.

Prácticamente lo que habíamos construido en 10 años lo perdimos”, relató el artista. Aunque su vivienda permaneció a salvo, laboralmente la situación era otra: ya no tenía dónde producir y las obligaciones del negocio continuaban.

La crisis ocurrió, además, pocos meses después de convertirse en padre. Mientras él y su esposa atravesaban esa nueva etapa familiar, tenía que decidir cómo responder a los trabajadores, clientes y pedidos pendientes sin contar siquiera con un taller desde donde comenzar nuevamente.

Hombre con cabello canoso y camiseta verde habla frente a un micrófono frente a una pared de fondoEl artista peruano Marcelo Wong relata su trayectoria profesional y personal durante su participación en el programa En Confianza. (En Confianza)

Nacido en Lima en 1978, Wong se formó primero en Dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes y posteriormente estudió la especialidad de Escultura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) entre 1997 y 2003.

Su trayectoria comenzó a extenderse fuera del país desde los primeros años de su carrera. Participó en simposios y encuentros de escultura en España, Turquía, Irán, Argentina, Chile y Estados Unidos. En 2006 obtuvo el primer puesto en la categoría de escultura de una exposición internacional realizada en Brasil y al año siguiente alcanzó el cuarto lugar en el Simposio Internacional de Escultura de Teherán.

Marcelo Wong sonríe y señala una escultura de Batman de formas redondeadas apoyada sobre una estructura blancaMarcelo Wong se formó en Dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en Escultura en la PUCP, y proyectó su carrera en simposios y exposiciones internacionales. (Marcelo Wong)

Una de las señas más reconocibles de su obra son sus figuras de formas redondeadas, conocidas popularmente como sus “gorditos”. Con el tiempo, su trabajo pasó de la escultura tradicional a una operación más amplia que combina arte, diseño, producción, venta directa y colaboraciones con marcas.

Su obra ha circulado tanto en el Perú como en el extranjero y, en los últimos años, Wong también ha desarrollado piezas vinculadas a franquicias internacionales bajo licencia.

El incendio significó mucho más que perder obras. Wong concentraba en ese espacio la producción, administración y documentación de su negocio.

“De la noche a la mañana nos vimos, no voy a decir en cero, porque felizmente teníamos los espacios para vivir, pero sí laboralmente en cero. No había un lugar donde trabajar y estábamos en negativo, porque había que responder a todos los trabajadores”, contó el artista en el programa En Confianza del Banco Pichincha.

Estructura carbonizada de un inmueble con vigas quemadas, paredes de ladrillo cubiertas de hollín y escombros en el sueloEl taller y galería del artista plástico Marcelo Wong quedó destruido tras un incendio que consumió sus obras y herramientas a fines de 2012. (Marcelo Wong)

A la reconstrucción se agregó una fiscalización de Sunat. Parte de la documentación contable había desaparecido entre las llamas. Los ingresos podían rastrearse mediante registros bancarios, pero varios egresos necesitaban comprobantes físicos que ya no existían.

Wong intentó recuperar facturas y otros sustentos, pero finalmente tuvo que asumir una multa. Él mismo terminó definiendo aquel episodio como “el primer incendio después del incendio”.

Fotomontaje con un hombre entre restos quemados, maquinaria que retira escombros y esculturas dañadas por un incendioEl escultor peruano Marcelo Wong inspecciona los daños en su taller y el retiro de escombros tras el incendio que destruyó su espacio de trabajo en 2012. (Marcelo Wong)

Volver a funcionar requirió reorganizar completamente la operación. Wong dividió a sus trabajadores en tres equipos: uno dedicado a recuperar los pedidos pendientes, otro encargado de atender los nuevos trabajos y un tercero enfocado en desarrollar proyectos para los meses siguientes.

Pero había otra pregunta de fondo: si realmente quería volver al arte. Incluso antes del incendio había considerado alejarse de la producción artística para acercarse al diseño y llegó a explorar proyectos gastronómicos.

Siete hombres posan junto a una escultura beige de forma redondeada ante una pared blanca sobre un terreno de gravillaEl escultor peruano Marcelo Wong posa con los trabajadores de su taller frente a una escultura de formas redondeadas. (Marcelo Wong)

La respuesta apareció mientras retomaba actividades cotidianas. Seguía disfrutando dibujar, producir objetos y desarrollar nuevas ideas. Un curso de diseño en Chicago también le permitió incorporar herramientas sobre procesos, innovación, emprendimiento y gestión de equipos.

El incendio terminó convirtiéndose incluso en material artístico. En 2014 presentó la exposición Resiliencia, construida con piezas y herramientas recuperadas del fuego que había destruido su taller.

Un hombre con mascarilla sentado entre restos de piedra, con dos personas al fondo trabajando con herramientas en un tallerEl escultor peruano Marcelo Wong descansa en su taller cubierto de polvo mientras dos asistentes tallan una gran pieza de piedra. (Marcelo Wong)

La pandemia trajo otro problema. Las ventas digitales habían comenzado a ganar peso, pero Wong perdió una cuenta de redes sociales debido a un conflicto por derechos de autor relacionado con una imagen protegida.

En lugar de abandonar el proyecto, decidió contactar a Warner Bros. para explicar que se había tratado de una interpretación puntual. Lo que comenzó como un problema terminó abriendo otra puerta: posteriormente desarrolló propuestas con licencia relacionadas con personajes de DC Comics y Harry Potter.

Wong llegó a crear art toys oficiales de personajes como Batman, Superman, Wonder Woman y Flash, ampliando así una línea de trabajo que conectó su lenguaje visual con franquicias internacionales.

Marcelo Wong sonríe junto a esculturas negras de Batman con formas redondeadas colocadas sobre cajas de maderaEl artista peruano Marcelo Wong posa junto a varias de sus esculturas de Batman producidas bajo licencia oficial para Warner Bros. (Marcelo Wong)

Más de una década después, aquella pérdida sigue influyendo en cómo Wong entiende el trabajo. Durante su participación en el podcast En Confianza, el artista peruano recordó una de las principales lecciones que le dejó ese episodio.

Si paramos, no pasa nada. Hoy en día, la gente dice ‘no puedo parar’, pero el incendio me enseñó que de pronto paramos y no pasaba nada”, señaló. Para Wong, esos periodos también pueden servir “para recargar energía, para afilar el hacha y después salir a seguir trabajando”.

Marcelo Wong sonríe mientras sostiene una pequeña escultura blanca redonda frente a un gran bloque de piedra blanca con herramientas sobre élLa obra de Marcelo Wong se distingue por sus “gorditos” y evolucionó hacia una operación que integra arte, diseño, producción, venta directa y colaboraciones con marcas. (Marcelo Wong)

La experiencia abrió además una conversación con su esposa sobre cuánto estaban dispuestos a sacrificar por su carrera. Continuar creciendo como artista podía significar viajes, exposiciones y largas jornadas de taller, pero ambos decidieron establecer una prioridad: la familia debía conservar un lugar central.

Con el tiempo, esa decisión modificó también su manera de medir el éxito. Vivir de aquello que estudió seguía siendo importante, pero ya no era el único indicador. Para Wong, poder desarrollar su obra sin dejar de disfrutar la vida familiar pasó a formar parte de la misma ecuación.