Un consorcio internacional del que participan el IRB y la URV ha descubierto las primeras pistas genéticas del trastorno de personalidad límite tras analizar masivamente datos genómicos.
Redacción
El Trastorno Límite de la Personalidad afecta a cerca del 2% de la población occidental. La dolencia suele iniciarse durante la adolescencia. Además, se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. La afección provoca inestabilidad emocional y problemas en las relaciones personales. Sin embargo, la ciencia no ha aprobado aún fármacos específicos para su tratamiento.
Un equipo global con participación del Hospital Universitario Institut Pere Mata, el IRB CatSud y la Universitat Rovira i Virgili ha localizado regiones clave del genoma. La revista Nature Genetics ha publicado este amplio trabajo sobre la patología. Los científicos coordinaron muestras clínicas procedentes de 14 países diferentes. Asimismo, el grupo Genética y Ambiente en Psiquiatría y el CIBERSAM han aportado cohortes clave para confirmar las pistas genéticas del trastorno de personalidad.
Pistas genéticas del trastorno de personalidad y avances biomédicos
La investigación ha identificado un total de 11 regiones del genoma. También ha hallado nueve genes vinculados con el origen del problema. Las variantes comunes analizadas justifican el 17% de la susceptibilidad biológica. Por lo tanto, el trastorno tiene una arquitectura poligénica clara. Este patrón es muy similar al de la esquizofrenia o la depresión.
El estudio revela un solapamiento genético con el estrés postraumático y la hiperactividad. Igualmente, aparecen vínculos claros con patologías físicas como la diabetes tipo 2 y la hipertensión. Las enfermedades físicas reducen de forma notable la esperanza de vida de estos pacientes. Por este motivo, los especialistas piden un abordaje médico integral de la persona.
Elisabet Vilella, responsable del grupo de investigación Genética y Ambiente en Psiquiatría del Hospital Universitario Institut Pere Mata, ha destacado la importancia del hallazgo. «Estos resultados demuestran que el TLP tiene una base biológica comparable a la de otros trastornos mentales graves y es una evidencia que debería ayudar a reducir el estigma que todavía pesa sobre las personas que lo padecen y sus familias», ha afirmado Vilella.
Los investigadores comparan este paso con los inicios genéticos de la esquizofrenia. No obstante, los expertos señalan que las muestras proceden únicamente de poblaciones europeas. Además, estas puntuaciones genéticas sirven para investigar pero no permiten realizar diagnósticos individuales. El equipo ha compartido todos los datos con la comunidad científica internacional para hallar futuros tratamientos.
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