El nuevo proyecto baskonista ya ha echado a rodar y, entre los componentes de la vieja guardia, se mantiene un Clément Frisch que arranca su segunda campaña en Vitoria con el firme objetivo de presentar más argumentos en la mesa a la hora de ser una pieza importante en la rotación de Paolo Galbiati.
El ala-pívot francés viene de dejar bastante frío al personal en su primer ejercicio de militancia azulgrana y, tras ver renovada la confianza del club para continuar en la capital alavesa, debe ponerse el mono de trabajo en busca de las mejores sensaciones.
A sus 24 años, el cuatro llegado hace un verano del Nancy con la etiqueta de baloncestista más progresado de Francia se halla ante el desafío de dar un paso al frente, avanzar en su crecimiento y asentarse como un jugador válido para la rotación del Kosner Baskonia.
De más a menos
Es la hora de que Frisch se suba en marcha a la locomotora azulgrana, ya que en los despachos del Buesa Arena no hay tiempo para esperar a los rezagados y la paciencia siempre tiene un límite.

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Frisch entró con asiduidad la pasada campaña en los planes de Galbiati en pretemporada y también en los primeros encuentros oficiales del curso, pero se vio relegado al fondo del banquillo azulgrana después de que Rodions Kurucs se recuperase de la operación en la fascia plantar a la que se había sometido en verano.
El guerrero letón dejó fuera de la rotación al cuatro galo pese a que durante algunos tramos el equipo echó en falta mayor amenaza exterior, en teoría una de las armas del ala-pívot con contrato hasta 2028 en la capital alavesa.
Rogkavopoulos puede ser un buen espejo en el que fijarse para Frisch, cuyos números son muy mejorables. En ACB promedió 3,9 puntos y 2,7 rebotes en 12 minutos en pista, mientras que en Euroliga sumó 4,3 puntos y 2,5 rechaces en un tiempo idéntico
El fichaje de Omoruyi tras el primer paso por el quirófano de Sedekerskis complicó más si cabe el panorama para un jugador reclutado como proyecto de futuro al firmar por tres temporadas.
El precedente de Rogkavopoulos
La gran esperanza del Baskonia radica en que Frisch pueda seguir el mismo camino que Rogkavopoulos. El alero griego también aterrizó en Vitoria con experiencia en su liga nacional, pero sin haber disputado Euroliga, y tuvieron que pasar muchos meses para que dispusiera de minutos con regularidad.

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En su segunda campaña, Nikos dio por fin el ansiado paso al frente que terminó abriendo la puerta a su fichaje por el Panathinaikos, quien por cierto tuvo que desembolsar una buena suma de dinero para hacerse con sus servicios.
Rogkavopoulos puede ser un buen espejo en el que fijarse para Frisch, cuyos números son muy mejorables. En ACB promedió 3,9 puntos y 2,7 rebotes en algo más de 12 minutos en pista, mientras que en Euroliga sumó 4,3 puntos y 2,5 rechaces en un tiempo prácticamente idéntico.
Queda claro que, sin ser una pieza exuberante en lo físico y lo atlético que pueda aportar intangibles al juego baskonista, debe ser una pieza de rotación que trate de tomar una mayor iniciativa en ataque y con más pegada desde la línea del 6,75. En caso de que el pívot que resta por fichar al Baskonia para cerrar su plantilla de catorce jugadores carezca de buena mano, la presencia de Frisch debería ser importante para abrir el campo.

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Intrascendente en el epílogo del curso
Galbiati tendrá que encontrar durante la maratoniana temporada el momento para recurrir a un jugador huérfano de un físico privilegiado pero capaz de amoldarse al puesto de tres y sobre todo abrir espacios a Khalifa Diop y Kenneth Faried en la pintura.
Su pérdida de pujanza en los esquemas de Galbiati vivió el momento culminante en la fatídica eliminatoria ante el Joventut que precipitó el adiós al título liguero con la derrota en el tercer partido del cruce de cuartos de final. Frisch disputó 55 segundos en el choque que inauguró la serie, pero tanto en el segundo como el tercer partido se quedaría atornillado al banquillo.
Tras un comienzo de verano con cierto suspense respecto a los planes del Baskonia respecto a su figura, Frisch aún es visto como un jugador con potencial para ofrecer mucho más que hasta ahora
En la conquista del título copero en el Roig Arena de Valencia, el galo fue un jugador que prácticamente pasó de puntillas pese a la precariedad interior. Todo el peso a la hora de sostener la cuerda interior recayó en Omoruyi, Diakite y un renqueante Kurucs. Tras un comienzo de verano con cierto suspense respecto a los planes del Baskonia respecto a su figura, Frisch aún es visto como un jugador con potencial para ofrecer mucho más que hasta ahora.
La mejor actuación del francés tuvo lugar el pasado curso en Fontajau ante el Girona. En tierras catalanas se convirtió en el gran héroe de los azulgranas al anotar 19 puntos y recoger 8 rebotes en únicamente 15 minutos de juego. Destellos de su calidad que en su segundo curso en Vitoria deberá mostrar con más regularidad