Cinco décadas después del fallecimiento de Pablo Ruiz Picasso, su imperio artístico y patrimonial ha iniciado una nueva era bajo el mando indiscutible de su última hija supérstite. Paloma Ruiz Picasso, de 74 años, ha tomado las riendas de la Succession Picasso, la entidad que ostenta el monopolio de los derechos de autor, reproducción, marca y autenticación del legado del genio malagueño.

Paloma sucede en el cargo directivo a su hermano Claude, quien tras más de tres décadas al frente de la institución decidió dar un paso al lado para traspasar el testigo a la creadora. Hija de la pintora francesa Françoise Gilot –la única mujer que decidió abandonar al artista– y del propio Picasso, Paloma fue bautizada en honor al célebre símbolo de la paz diseñado por su padre en el año de su nacimiento, 1949. Lejos de quedar eclipsada por la envergadura de su apellido, construyó una brillante carrera profesional independiente como empresaria y diseñadora. Destacó como creadora de joyas icónicas para Tiffany & Co., diseñadora de vestuario e impulsora de su célebre fragancia homónima en 1984 junto a L’Oréal, convirtiéndose en un referente global del diseño y la moda.

La presidenta de la Administración Picasso y comisaria Paloma Picasso durante la presentación de la exposición 'Crecer entre dos artistas. Homenaje a Claude Picasso', en el Museu Picasso de BarcelonaLa presidenta de la Administración Picasso y comisaria Paloma Picasso durante la presentación de la exposición ‘Crecer entre dos artistas. Homenaje a Claude Picasso’, en el Museu Picasso de Barcelona David Zorrakino Europa Press

Ahora, como custodia del legado junto a los nietos del pintor (Marina, Bernard, Olivier, Diana y Richard), Paloma asume la gobernanza de un imperio valorado en miles de millones de euros. La entidad no solo protege las 45.000 obras originales que integran el patrimonio familiar, sino que vela por el mercado del artista más cotizado de la historia, cuyas ventas subastadas superan los 4.700 millones de euros en la última década. Con la firmeza heredada de sus progenitores, Paloma Picasso lidera la protección del universo creativo del maestro, consolidando la profesionalidad de una dinastía irrepetible. En julio de 2026, la Succession Picasso dio un paso significativo al oponerse expresamente a que las obras, el nombre y la imagen del artista puedan ser utilizados por sistemas de IA para la minería de textos y datos sin autorización previa.