Mark Zuckerberg, presidente de Meta, en una imagen de archivo. ANTHONY QUINTANO / CC BY 2.0

Apenas ocho días después de la apertura del juicio contra Meta, el gigante de las redes sociales puso fin al proceso con un cheque de 17.000 millones de dólares y una lista de cambios para las cuentas de menores de 18 años en Instagram y Facebook. En caso de aprobación del pacto por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, la compañía no tendrá que admitir ninguna infracción.

Durante el proceso, el exempleado Arturo Béjar había contado al jurado cómo Meta sustituía en sus métricas la palabra «adicción» por «uso problemático», y cómo la empresa publicaba cifras de infracciones de sus normas de contenido mientras no divulgaba las encuestas internas en las que los usuarios más jóvenes mostraban las tasas más altas de acoso, autolesiones y violencia.

El monto pactado es una de las mayores sanciones que se han obtenido de una tecnológica en un caso de protección al consumidor. Aun así, equivale a algo más de un mes de ingresos de Meta, que facturó 201.000 millones en 2025, y queda muy lejos de las estimaciones iniciales, ya que los estados llegaron a apuntar a 200.000 millones (un monto parecido al que las principales tabacaleras se comprometieron a pagar en 1998, a lo largo de 25 años), y la propia Meta había calculado en julio un techo teórico de 1,4 billones. Además de ser una cantidad más pequeña de la esperada, está parcialmente condicionada al cumplimiento de ciertos requisitos que dependen de los competidores de la propia Meta.

La empresa abonará de forma incondicional el 70% del importe, en cuotas anuales hasta 2036. El 30% restante solo se desembolsará si YouTube y TikTok aplican los mismos límites introducidos por Meta, entre ellos límites diarios de acceso a las aplicaciones, un bloqueo nocturno y verificación de edad; además, cada una de estas empresas debe pagar una cantidad equivalente.

Un nuevo estándar

Cuando se presentó la demanda, en octubre de 2023, un portavoz de Meta dijo a la newsletter Platformer que la compañía estaba decepcionada porque los fiscales habían optado por litigar en lugar de trabajar con toda la industria en estándares comunes por edad. Tres años y un juicio después, Meta va a presentar como iniciativa propia el estándar que le han impuesto.

Los cambios parecen ser los más amplios que Meta ha aceptado nunca por escrito, y varios tocan precisamente las funciones que los fiscales señalaban como adictivas. Dos horas diarias como tope, sumando Instagram y Facebook y contando cuentas duplicadas. Aplicaciones bloqueadas entre medianoche y las seis. Notificaciones silenciadas en horario escolar. Además, el usuario recibirá avisos cada 15 minutos de uso continuo, habrá opción de un feed sin recomendaciones algorítmicas que los padres podrán fijar como predeterminado, será posible desactivar la reproducción automática y los contadores de «me gusta» quedarán ocultos. Finalmente, se prohíben los filtros de cirugía estética y de maquillaje extremo. De todas estas limitaciones se excluyen los mensajes directos, que quedarán siempre accesibles, también de noche y en horario escolar.

Las dos medidas centrales del acuerdo, el límite de tiempo y el bloqueo nocturno, tienen un compromiso inicial de solo cinco años. Si TikTok y YouTube se adhieren, se extenderán a una década y se endurecerán: el uso permitido pasará de dos horas diarias a una, y el bloqueo, de seis horas por noche a nueve (entre las diez y las siete).

El límite de dos horas se aplicará «por defecto», es decir, estará activado de forma automática en todas las cuentas de menores. Anteriormente, Instagram ya había introducido una función llamada «Take a Break», que muestra un aviso al usuario tras un uso continuado prolongado, con recordatorios configurables a los 10, 20 o 30 minutos. Sin embargo, como admitió el propio Adam Mosseri, jefe de Instagram, ante el tribunal, al principio solo la usaba un porcentaje muy reducido de los adolescentes, entre el 1% y el 2%. «La mayoría de los adolescentes no la quería», dijo. Desde 2024 esos avisos aparecen de forma automática, sin necesidad de activación. La diferencia con el nuevo límite es que aquellos avisos no impedían seguir usando la aplicación; el tope de dos horas sí.

Además del diseño adictivo, los 29 estados acusaban a Meta de incumplir COPPA, la ley de privacidad infantil que exige consentimiento parental verificable para menores de 13 años. La demanda sostiene que Meta conocía perfectamente cuántos niños de esa edad usaban Instagram y que ese conocimiento estaba documentado en informes internos, incluido uno presentado al presidente de la compañía, Mark Zuckerberg, que cifraba en cuatro millones las cuentas de menores de 13. El acuerdo no obliga a Meta a reconocer nada de esto, pero la verificación de edad y la retirada de esas cuentas ocupan un lugar central en el pacto: son la respuesta a la infracción federal que estaba a punto de juzgarse.

Meta tenía muchos incentivos para que el juicio no llegara a sentencia, sobre todo porque venía de perder dos veces en tribunales estatales este año. Por su parte, los fiscales eran conscientes de que un fallo favorable habría tardado meses en llegar y le habrían seguido años de apelaciones, probablemente hasta el Tribunal Supremo. El pacto deja así sin respuesta la pregunta de si el diseño de una plataforma, y no su contenido, puede ser declarado ilegal por un tribunal federal.

Cumplir lo mínimo

Lo que Meta acaba de aceptar en los tribunales de Oakland (California) se parece mucho a lo que Bruselas lleva meses exigiéndole.

El 10 de julio, la Comisión Europea comunicó a Meta sus conclusiones preliminares bajo la Ley de Servicios Digitales, en las que determinaba que la compañía no había evaluado ni mitigado los riesgos de su diseño adictivo para menores y adultos vulnerables, y que sus herramientas de control de tiempo se desactivaban con facilidad y no reducían el uso. Bruselas ya había abierto en abril otro frente en el mismo expediente, sobre la incapacidad de Meta para mantener fuera de sus plataformas a los menores de 13 años. Ninguno de los dos procedimientos tiene fecha de cierre, y nada obliga por ahora a Meta a extender a Europa lo que ha firmado para los estados norteamericanos.

«Como empresa, tomamos decisiones distintas cuando se trata de responder a la regulación», se lee en un documento interno que la acusación exhibió ante el jurado en Oakland, según recogió la agencia Associated Press. «A veces no cumplimos y aceptamos una multa. A veces cumplimos de la forma más mínima o literal posible», admitía Meta en ese documento.