La relación de Carlos Moyá y Rafa Nadal empezó en uno de los momentos tenísticos más complicados para el tenista balear. Factores como la edad, la irrupción de nuevos rivales más fuertes y las lesiones hicieron necesario un cambio de aires en el equipo del español.

Pero mucho antes de ser entrenador y alumno, ambos se conocían desde que Rafa tenía 11 años y Moyá estaba destacando como tenista. En unas declaraciones recogidas por la ATP, Moyá explica cómo fue el primer encuentro con Nadal.

«Conocí a Rafa en Stuttgart, estaba jugando en un torneo del Nike Junior Tour, en la categoría sub-12, y yo estaba jugando el Masters 1000 en la misma ciudad», empezaba diciendo el exnúmero uno del mundo.

Moyá explica que intercambiaron unas bolas y que, en ese entonces, ya se podía percibir la intensidad con la que jugaba el balear: «Yo estaba jugando con Becker y Rafa vino al entrenamiento el día anterior con alguien de Nike, quien me lo presentó. Me pidieron que jugara 10 minutos con él, y estuvimos un rato practicando».

«Su intensidad era altísima para alguien de su edad»

Si por algo se ha caracterizado Rafa siempre ha sido por su saber estar y lo discreto que es: «Me pareció un niño muy tímido y educado, que apenas hablaba. Pero en la cancha se transformaba y su intensidad era altísima para alguien de su edad», apuntaba el exentrenador.

Aunque en ocasiones sí que habían mantenido una buena relación de amistad, se encontraron a nivel laboral en 2016 para empezar a trabajar juntos: «Me alegró muchísimo recibir la llamada del equipo, pero antes quería hablar a solas con él».

Rafa y Toni Nadal

Rafa y Toni Nadal / –

Hasta ese momento Nadal solo había seguido las órdenes de su tío Toni Nadal. El mal momento tenístico en el que se encontraba Rafa hizo que su equipo y el tenista decidieran que lo mejor era que se incorporara otro entrenador.

«Venía de dos temporadas en las que las cosas no le habían ido bien, tenía 30 años y no sabía qué hacer con su futuro. Nos sentamos a hablar en mi casa y me expuso sus objetivos. No dudé ni un instante en aceptar porque vi que era capaz de alcanzarlos».

Fin de la era Nadal-Nadal

Una decisión que no se tomó nada bien Toni Nadal, quien apenas un año después tomó la drástica decisión de abandonar el equipo del tenista. A pesar de no estar consiguiendo buenos resultados, Moyá no dudaba de que eso podía cambiar: «Tenía muchísima confianza en él y, al ver su deseo de volver al lugar que le correspondía, la cima y ganar títulos de Grand Slam, no dudé en unirme al proyecto».

«Con ese deseo, sabía que sería perfectamente capaz de lograrlo», un objetivo que cumplieron juntos ganando un total de 17 títulos individuales en el circuito ATP, incluyendo 6 títulos de Grand Slam.

Carlos Moyá y Rafa Nadal

Carlos Moyá y Rafa Nadal / –

A pesar de que tenía que ejercer un rol «difícil» y de «jefe», habían compartido amistad desde hacía más de 20 años: «Habíamos compartido mucho, tanto dentro como fuera de la cancha, y convertirme en su entrenador… tenía dudas sobre cómo funcionaría».

Lejos de eso, no solo funcionó, sino que fue capaz de devolver a la cima a uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. «Ha caído muchas vece y siempre se ha levantado y ha vuelto. Todas esas habilidades son increíbles y me sorprenderían en cualquier otra persona, pero conozco a Rafa… No me sorprende, pero me hace admirarlo muchísimo».

«He estado con los grandes de la historia de este deporte y mis recuerdos son maravillosos»

Ahora que todo ha terminado, Moyá afirma guardar muchos recuerdos de una «etapa increíble de mi vida que jamás se repetirá». Lo que tiene claro es que el tiempo compartido con Nadal «es algo que siempre llevaré conmigo».

Moyá, quien después de Nadal no ha vuelto a formar parte de ningún equipo en el circuito, siempre se ha mostrado muy agradecido al ganador de 22 Grand Slams por pensar que «podía formar parte de su equipo para esta aventura».

No solo Rafa aprendió, sino que Carlos también, gracias a tener la oportunidad de pasar ocho años con «uno de los grandes de la historia de este deporte y mis recuerdos son maravillosos», concluía.