Dicen que el ciclismo más seguro si sucede en circuitos
El ciclismo de ruta atraviesa un dilema existencial donde la seguridad y la tradición chocan con fuerza.
Reducir las carreras a trazados cerrados traicionaría el espíritu itinerante que define a este deporte.
La verdadera gracia del ciclismo reside en unir dos puntos distantes, cruzar valles, ascender puertos y llevar el espectáculo directamente a la puerta de los aficionados.
Sin embargo, el debate sobre los circuitos gana terreno por una razón evidente: la incapacidad manifiesta de algunas organizaciones para garantizar la protección básica de los corredores en carreteras abiertas.
Resulta inaceptable que en el pelotón profesional sigan ocurriendo negligencias organizativas y fallos de tráfico tan graves.
La trágica muerte de Finlay Tarling en la Vuelta a Portugal ha vuelto a encender todas las alarmas.
Tras este fatal accidente, el máximo responsable del Visma, Richard Plugge, ha alzado la voz para exigir medidas drásticas a la UCI.
Plugge ha vuelto a plantear que si organizar etapas de doscientos kilómetros de un punto A a un punto B sobre vías públicas deja de ser viable con total seguridad, el ciclismo tendrá que pasar a disputarse en vueltas a un circuito.
Esta postura de los grandes equipos refleja una desesperación legítima ante el peligro real que sufren los ciclistas en carrera.
Sin embargo, sacrificar la identidad de las carreras no puede ser la respuesta definitiva.
Encerrar al pelotón en un bucle repetitivo eliminaría la mística y el dramatismo propios de las grandes gestas en ruta.
Los trazados cerrados pueden servir como complemento puntual en finales de etapa o eventos específicos, pero jamás deberían sustituir la esencia del ciclismo clásico.
La solución pasa por elevar las exigencias organizativas, fiscalizar con dureza a quienes no cumplan los protocolos y profesionalizar al máximo el control de las carreteras. No se puede permitir que la desidia convierta la ruta en un entorno hostil.
Hay que proteger la vida de los corredores sin amputar el alma de un deporte cuya naturaleza siempre ha sido avanzar hacia adelante.





