Lo más probable es que alguna vez te hayan dicho que vas a enfermar con tanto estrés y, aunque pueda sonar exagerado, esa afirmación tiene parte de verdad. Así lo explica la doctora y divulgadora científica Giulia Enders en una de las charlas de Aprendemos Juntos de BBVA.
En la entrevista, Enders habla de la relación entre el estrés y las enfermedades autoinmunes. La experta deja claro que el estrés no es el único responsable de que aparezca la autoinmunidad, pero sí puede influir en ella y empeorar algunas enfermedades que ya existen.
Cómo influye el estrés en el sistema inmunitario
Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmunitario ataca por error células o tejidos sanos del propio organismo. Su origen es complejo y todavía no se conoce por completo, por lo que no puede atribuirse a una sola causa.
Giulia Enders explica que una de las razones por las que el estrés puede influir en estas enfermedades es la conexión que existe entre las células nerviosas y las inmunitarias.
Según la doctora, «cuando las células nerviosas están sometidas a mucho estrés, sienten que algo no va bien, su ansiedad aumenta un poco y se vuelven un poco agresivas para averiguar qué está pasando. Entonces el estrés afectará a nuestro metabolismo, incluso a nuestra microbiota, ya que algunas bacterias intestinales son capaces de alimentarse de las hormonas del estrés».
Esta situación también llega hasta las células inmunitarias, que recorren el cuerpo y vigilan continuamente lo que sucede en él. Enders explica que es como si estas células fueran preguntando a los distintos órganos y tejidos cómo se encuentran y si todo funciona correctamente.
El ejemplo del vitíligo
Para explicar esta relación, la divulgadora pone como ejemplo el vitíligo. Se trata de una enfermedad considerada autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca los melanocitos, las células encargadas de producir el pigmento de la piel. Como consecuencia, aparecen manchas blancas en distintas zonas del cuerpo.
Enders insiste en que el estrés puede ser un factor, pero no el único responsable de que se produzca la autoinmunidad. Además, señala que afecta al metabolismo y puede producir cambios en la microbiota intestinal.
Según explica, algunas bacterias del intestino son capaces de aprovechar las hormonas relacionadas con el estrés. «Cuando hay muchas hormonas del estrés, estas bacterias aumentan y cuando hay menos hormonas del estrés, no pueden vivir tan bien en este entorno», comenta.
Además, cuando el sistema inmunitario detecta que algo no va bien, «tal vez tampoco duermas bien o no puedes comer porque estás muy triste», las células inmunitarias lo perciben y responden ante esa situación.
«A veces esto les lleva a un estado en el que intentan encontrar una razón. Tratan de atacar lo que sea para descubrir qué es lo que les hace sentirse tan miserables. Así que se vuelven un poco más escépticas intentando ayudarnos. Pero de esa manera, de repente, dejan de hacerlo», concluye la divulgadora.