Uno de cada cuatro adultos reconoce que le afecta la proliferación de contenidos falsos en internet a la hora de gestionar la crianza de sus hijos. Si lo extrapolamos al sector de la salud esto puede derivar en un retraso de las atenciones médicas oportunas. Sin embargo, el Dr. Pedro Gorrotxategi, presidente de AEPap, reconoce que aunque a veces se ve cierta desinformación en familias con niños más pequeños, en general «confían mucho en el pediatra y antes de hacer algún cambio te preguntan». En este sentido los padres primerizos pueden ser más susceptibles de caer en bulos, «también, como sea el ambiente familiar, si tienen apoyo del resto de la familia, o si por el contrario tienen menos apoyo familiar y una situación menos estable, igual miran más internet».
Entre los bulos más habituales se sitúa en un lugar destacado todo lo relativo a las vacunas, pero no es el único. «Los mayores problemas son las vacunas y la alimentación. El bulo de que las vacunas han producido autismo, hace que haya personas que estén en su contra. O familias que te dicen ‘esta sí pero esta no’», explica el doctor Gorrotxategi. «Yo le explico el problema que puede causar no vacunarlo de cada una de las vacunas, qué enfermedades producen y qué riesgos adquiere el niño al no vacunarse». Y pone un caso muy claro como ejemplo: el tema del sarampión. «En Francia llegó un niño que estaba sin vacunar, y estaba contagiado, y contagió a un grupo grande de niños que también estaban sin vacunar. Al estar toda la población vacunada, esos niños, hasta ese momento, estaban protegidos. En el momento que llega uno con la enfermedad puede contagiar a todo el grupo que están sin vacunar».
De hecho, el sarampión que estaba prácticamente erradicado ha aumentado mucho su incidencia en los últimos tiempos. «En Inglaterra por ejemplo, que están en contra de la vacunación, y hay países de algunas zonas europeas que tienen una tasa de sarampión bastante alta».
Confianza en los profesionales
Y los vascos, ¿somos de confiar en los expertos o nos dejamos llevar por lo que diga internet? «En general sí que se confía en los profesionales de atención primaria. Otra cosa es, aparte de lo que digan los padres, el problema de los adolescentes, que igual en aspectos de nutrición, pues sí que andan en redes sociales y se fían más de lo que dicen los influencers o los amigos. ‘Haz esta dieta, que va muy bien, que te vas a encontrar mejor’. Entonces es más a nivel de niños y niñas mayores que de padres que hagan unas dietas inadecuadas para la nutrición infantil», reconoce el presidente de la AEPap.
Para gestionar situaciones comprometidas sin generar confrontación, Gorrotxategi aboga por la persuasión y la pedagogía. El profesional debe exponer la evidencia científica y explicar los riesgos de cada decisión sin imponer prohibiciones, salvo en casos graves que pongan en peligro la vida del menor. «En el caso de que le dé una dieta inadecuada en algún aspecto, por ejemplo, hacer dieta sin gluten, sin tener un criterio de celiaquía o que no tome lactosa, porque en la familia no toman lactosa. Pues la lactosa en niños pequeñitos es muy importante para el desarrollo cerebral, pero ya en un niño de siete o diez años, si le quieren dar sin lactosa, que le den sin lactosa porque no le va a producir gran percance». Este mismo criterio serviría para los típicos trucos ‘de toda la vida’. «El poner cebolla en la mesilla para la tos no le va a causar ningún mal, salvo que huela a cebolla la habitación. No tiene efectos secundarios, entonces que hagan lo que quieran. Pero se ha comprobado que dar jarabe no es efectivo y hay estudios que han comparado el tomar miel para la tos nocturna con el jarabe y este sí tiene derechos secundarios. Entonces, insistimos en que no le den», especifica.
Y, por supuesto, ante la sobrecarga informativa, el presidente de la AEPap recomienda a las familias acudir a su pediatra de atención primaria como fuente principal de contraste, donde encontrar un espacio de diálogo para resolver dudas de forma personalizada. «Estamos para atenderles, para explicarles, para pasar el tiempo que necesitemos con ellos… Porque así expresan sus dudas, les explicamos lo que hay de verdad y lo que no hay de verdad en eso y podemos explicarles lo que dice la ciencia y lo que es bueno para sus hijos y sus hijas».
