Maggie Smith construyó una carrera irrepetible y, al mismo tiempo, consiguió proteger su vida privada como muy pocas estrellas de su generación. Por eso, casi dos años después de su muerte, los detalles que ahora han salido a la luz sobre su herencia permiten … asomarse a una faceta hasta ahora prácticamente desconocida de la actriz: la de una mujer que acumuló una importante fortuna, pero que también dejó a sus hijos el lugar que durante décadas fue su hogar.
La intérprete de ‘Harry Potter’ y ‘Downton Abbey’ falleció el 27 de septiembre de 2024 a los 89 años en el Chelsea and Westminster Hospital de Londres. Fueron sus hijos, Chris Larkin y Toby Stephens, quienes entonces comunicaron la noticia y confirmaron que su madre había estado acompañada por sus seres queridos en sus últimos momentos.
Ahora, los documentos sucesorios revelan la dimensión del legado que dejó tras una trayectoria de más de siete décadas. Según la información publicada por ‘Daily Mail’, el patrimonio de la actriz asciende a casi 16 millones de libras —alrededor de 19 millones de euros— y, además de esta importante cantidad, incluye una finca histórica en Sussex en la que Maggie Smith encontró durante más de 40 años el refugio que buscó lejos de los focos.
Una fortuna construida durante más de siete décadas
La carrera de Maggie Smith fue tan extensa como excepcional. Durante más de 70 años, la actriz alternó cine, televisión y teatro hasta convertirse en uno de los nombres más respetados de la interpretación británica. Una trayectoria que se tradujo también en un patrimonio millonario.
Los documentos de sucesión cifran su fortuna neta en 15.977.325 libras, aproximadamente 18,63 millones de euros. Una cantidad que, tras su fallecimiento, ha quedado principalmente en manos de sus dos hijos, Toby Stephens y Chris Larkin, fruto de su primer matrimonio con el también actor Robert Stephens.
Ambos decidieron seguir los pasos de sus padres y desarrollaron sus propias carreras en la interpretación. Pero más allá de la importante suma económica que reciben, el legado de Maggie Smith tiene también un enorme valor sentimental y está estrechamente ligado a la vida familiar que la actriz siempre intentó mantener alejada de la exposición pública.
La finca en la que crió a sus dos hijos
Entre los bienes vinculados a su herencia hay una propiedad especialmente significativa: Douglas Lake Farm, una casa de campo situada en Fittleworth, en el condado de West Sussex, al sur de Inglaterra.
La finca cuenta con cinco dormitorios y una extensa parcela en la que hay graneros, un establo e incluso un viñedo. Sin embargo, su importancia para Maggie Smith iba mucho más allá de las características de la propiedad. Fue allí donde vivió durante más de cuatro décadas y donde crió a sus dos hijos.
A diferencia de otros bienes de su patrimonio, la actriz decidió que la casa no pasara directamente a nombre de Toby y Chris. En 2019 incorporó la finca a un fideicomiso familiar creado junto a ellos, una decisión que permite que la propiedad continúe ligada al núcleo familiar.

(Gtres)
El refugio privado de una de las grandes estrellas británicas
La imagen pública de Smith estuvo inevitablemente asociada a grandes estrenos, premios y personajes que marcaron a varias generaciones. Sin embargo, su vida fuera de los escenarios transcurrió de una manera muy diferente.
La actriz siempre fue extremadamente reservada y protegió con firmeza su intimidad. Su casa de campo en Sussex representaba precisamente esa otra vida, alejada de los rodajes y de la fama internacional que alcanzó gracias a algunos de sus trabajos más conocidos.
No es casualidad, por tanto, que la propiedad ocupe un lugar tan especial dentro de su legado. Durante más de 40 años fue su hogar y el lugar en el que sus hijos crecieron, por lo que la decisión de mantenerla dentro de un fideicomiso familiar añade una dimensión mucho más personal a una herencia que no se reduce únicamente a cifras millonarias.
De Minerva McGonagall a Violet Crawley: un legado que atravesó generaciones
La fortuna que dejó Maggie Smith fue el resultado de una vida entera dedicada a la interpretación. La actriz fue nominada en seis ocasiones a los Premios Oscar y ganó dos estatuillas: la primera en 1969 por Los mejores años de ‘Miss Brodie’ y la segunda en 1978 por ‘California Suite’.
A lo largo de su carrera también recibió numerosos premios Emmy, BAFTA, Globos de Oro y un Tony, consolidando un prestigio que ya era incuestionable mucho antes de que sus personajes más populares la acercaran a nuevas generaciones de espectadores.
Para millones de personas será siempre Minerva McGonagall, la profesora de Hogwarts de la saga ‘Harry Potter’. Para otros, Violet Crawley, la inolvidable condesa viuda de Grantham de ‘Downton Abbey’. Dos personajes muy diferentes que terminaron de convertir a Maggie en una figura imprescindible de la cultura popular.

(Gtres)
Tras su muerte, su enorme legado artístico permanece intacto. Y ahora, casi dos años después, también se conocen algunos de los detalles de la herencia que deja a sus hijos: una fortuna construida durante más de siete décadas de trabajo y el refugio familiar en el que decidió pasar gran parte de su vida.
