Chus Mateo (Madrid, 1969) no puede disimular en su rostro ese gesto de alegría e ilusión que transmite, orgulloso, como seleccionador español. Tras una larga trayectoria en los banquillos, hace algo más de un año, la Federación Española de Baloncesto confió en él para tomar el testigo de Sergio Scariolo al frente de ‘La Familia’. Un movimiento curioso, en el que coincidieron los cambios de destino: el técnico italiano heredó el banquillo del club blanco, mientras que Mateo se puso al frente del combinado nacional.
Mateo olvidó pronto la decepción de una salida inesperada del Real Madrid. En tres años, levantó dos títulos ligueros, un par de Supercopas, la Copa en 2024 y la Euroliga en 2023. Poco más se puede ganar en menos tiempo, pero los planes en los despachos de la sección blanca fueron otros.
Ahora, el club blanco es historia, y tras una gran primera fase de clasificación para el Mundial del próximo verano en Catar, con un registro de cinco triunfos y tan solo un tropiezo, ‘La Familia’ arranca su andadura en la segunda recibiendo este viernes (21h CEST) a Portugal en el Príncipe Felipe de Zaragoza. La cohesión de los lusos es la gran arma de los vecinos ibéricos, pero tanto Mateo como el grupo confían en hacer un buen partido que les permita sumar un triunfo que les acerque, un poco más, a la disputa del próximo Campeonato del Mundo. Antes del duelo ante Portugal, Mateo atiende amablemente a ‘SPORT’ desde la grada del pabellón zaragozano.

Chus Mateo, seleccionador español / AFP vía Europa Press
¿Cómo te trata la vida?
Estoy bien, disfrutando mucho de esta nueva etapa. Creo que no me puedo quejar, soy un privilegiado de mi deporte, de la vida. Estoy feliz, estoy con ilusión, con muchas ganas de hacer cosas, de poder contribuir también a que el baloncesto español pueda dar el nivel que se espera de él.
¿Qué tal el verano entre ventana y ventana? ¿Has podido desconectar algo del basket?
Se me hacen largos los veranos, fíjate. Antes se me hacían cortos porque la temporada estaba muy apretada, muchos partidos, mucha tensión. Y ahora estoy deseando volver a coger el equipo, a entrenar, a entrar en la cancha y a jugar partidos. Fíjate que del año anterior, que acabé la temporada en el Real Madrid, eran 90 partidos y este año solo seis. Entonces la diferencia es grande.
Una convocatoria cargada de estrellas
Has presentado una lista en la que prácticamente están todos los mejores jugadores españoles. ¿Cómo se gestó esta convocatoria?
Todos están haciendo un muy buen trabajo en las ventanas. No sería justo por mi parte pensar que la gente que ha estado en otras ventanas y no en esta no haya sido importante. Al revés, han sido muy importantes. De hecho, de los 6 partidos han conseguido 5 victorias. Lo que sí que es verdad es que en esta ocasión el abanico se ampliaba y había posibilidad de conseguir jugadores de otras ligas que estaban, unos muy jóvenes, pero llamando a la puerta de forma violenta y queriendo ser partícipes de este nuevo aire que se respira en la selección y ganas de ilusionar.
Vuelve a haber ya un importante número de jugadores NBA. ¿Qué me puedes decir de ellos?
Lo que destacaría, como en casi todas estas convocatorias, es el compromiso de querer estar. Lo primero que han querido es decirle a sus equipos, a sus franquicias, que ellos quieren formar parte de este equipo y han demostrado que querían venir. Les estoy viendo muy bien a todos, con muchísimas ganas de hacer las cosas bien, con muchas ganas de aportar, muy involucrados. Con ganas de generar también una química que yo demando en estos casos, porque creo que al final, estando juntos, es más fácil conseguir las cosas. Y, bueno, la verdad que contento viéndoles que ellos también lo están.
Se presagió una larga travesía por el desierto de la selección, pero da la sensación que estos jugadores podrían tener éxito en un campeonato internacional…
Yo soy de la opinión que, aunque son un grupo con talento y un muy buen grupo que ilusiona, creo que hay que dejar también a la gente que trabaje junta y que vaya madurando el proceso, ¿no? Y el proceso a veces requiere sufrir juntos, perder juntos, para volver a ganar juntos. Y esto es lo que espero de este grupo. Que podamos permanecer unidos mucho tiempo y que vivamos experiencias que nos ayuden a crecer, tanto positivas como negativas, porque todo ayuda, ¿no? A la hora de conseguir algo grande en el futuro, obviamente hay que pasar por malos momentos también, eso es inevitable.

La convocatoria de Chus Mateo cuenta con prácticamente todas las estrellas del baloncesto español / Twitter: @BaloncestoESP
¿Qué te encontraste cuando pisaste el vestuario de ‘La Familia’ por primera vez en esta etapa como seleccionador?
Unas ganas tremendas, mucha ilusión, muchos ojos abiertos, muchos oídos escuchando lo que decías, cómo venías, con qué idea venías… Yo tengo en la cabeza que esta oportunidad que se me da a mí es un privilegio de poder representar el baloncesto español. No solamente pienso en que es Chus Mateo el que representa el baloncesto español, sino que es un poco el representante ahora mismo de muchos entrenadores que se lo han currado desde abajo, que luchan en categorías de formación, que dan un nivel al jugador español tan extraordinario, que siguen trabajando, porque así se ha visto este verano con las categorías inferiores de la federación. Y bueno, muy agradecido también a los clubes porque me permiten trabajar con jugadores de sus equipos que al final son de primer nivel. Me encontré un vestuario siempre con muchísimo compromiso, pero también con muchas ganas de hacer las cosas bien.
El papel de los Hernangómez en ‘La Familia’
¿Qué aportan los hermanos Hernangómez al grupo y qué suponen para ti?
Es una experiencia para todos la que pueden aportar ellos. Su camino está siendo más largo que el de otros, con muchas más experiencias. Han vivido momentos buenos y momentos no tan buenos. Y son capaces de transmitir a los jóvenes y a sus entrenadores también lo que es la selección mejor que nadie. Desde ese punto de vista yo les dejo a todos su espacio para que ellos se muestren como son. Quiero que sean ellos mismos y a mí me da mucha seguridad tenerlos en el equipo.
Para Willy, ha dado la sensación de que la selección era una liberación después de tres temporadas complicadas en Barcelona. ¿Cómo has vivido tú sus años de azulgrana?
La visión que tengo es que esas expectativas generadas por un contrato que seguramente pudo llamar la atención quizá no se cumplieron como todos esperaban, pero tampoco como él mismo esperaba. Él querría agradar claramente, pero las cosas a veces no salen como uno quiere. Y bueno, seguramente esas expectativas, ahora que quizá sean un poco menores, él pueda demostrar el gran jugador que es, siempre lo ha sido. Pero hay veces, por lo que sea, que uno no consigue funcionar en un ambiente determinado, en un equipo determinado, en un ambiente diferente… Adaptarse es importante y esa capacidad de adaptación muchas veces te da la posibilidad de rendir al nivel que de uno se espera, pero no siempre se consigue. Creo que esta experiencia le hará mejor, aunque ha podido jugar algún partido bueno y a buen nivel, no ha sido el Willy que todos esperábamos, pero seguramente va a conseguirlo y que al final todavía le queda mucha carrera por delante.

Chus Mateo y Willy Hernangómez, en un entrenamiento de la selección española / FEB
En ese papel de ‘veteranos’ podemos incluir a Joel Parra y Darío Brizuela. ¿Qué importancia tienen para tí en la selección?
Son importantes porque efectivamente son ‘veteranos’, pero son muy jóvenes y todavía tienen mucho recorrido por delante. Pero ya tienen galones, muchas veces para enfadarse, para dar una voz en un entrenamiento, para poder poner a la gente firme, para exigirse y exigir a los demás. Creo que eso lo da también el tiempo y ellos tienen galones, ¿no? A mí no me gusta mucho lo de quién va a ser el líder, los líderes aparecen, salen y no es necesario darle a nadie una tarjeta de visita que ponga «tú eres el líder de este equipo». Aparecen y ellos están demostrando capacidad también para poder en un momento determinado liderar ciertas situaciones.
Barça y Madrid, proyectos renovados
Son dos de los cuatro únicos supervivientes del Barça de cara a la próxima temporada…
Veo que la gente está ilusionada con un nuevo modelo. Obviamente todavía es ‘un melón por abrir’, no se sabe cómo funcionará, pero el Barcelona ha venido buscándose en los últimos años y no ha podido encontrar todavía la fórmula. Lo ideal es que la encuentre pronto porque eso es muy bueno para el baloncesto español. Que el Barcelona compita hasta el final en todas las competiciones, luchando por títulos de nuevo, que estoy convencido de que volverá a hacerlo, siempre es bueno para todos. Para todo el baloncesto español, no solamente para la afición culé.
En Madrid tampoco han sido pocos los cambios…
También una plantilla nueva a la que habrá que dejar que trabaje con su entrenador también nuevo en el Real Madrid. Todos estos clubes, hablábamos del Barcelona, pero también del Real Madrid, son clubes, entre comillas, con diferencias notables con respecto a otros. Donde la exigencia es máxima a todos los niveles y habrá que darles el tiempo suficiente como para demostrar que seguramente también habrán hecho una buena plantilla y muy competitiva.

Pedro Martínez y Chus Mateo, en un partido de la Liga Endesa / ACB Photo – Victor Carretero
¿Qué recuerdo te ha quedado de tu etapa allí? Desde la distancia, no se entendió que se terminase de aquella manera una etapa exitosa cargada de títulos…
De aquella etapa estoy muy agradecido. La vida a veces te da oportunidades que a veces salen bien, otras veces no tan bien. Y yo, el día que me dijeron que no continuo me fui a dormir muy tranquilo. Realmente pensaba que había hecho lo que estaba en mi mano en todo momento. Entendí que hay decisiones que a veces no dependen de uno mismo y ya está, hay que aceptarlas como vienen. Creo que hay que entender que cada uno toma las decisiones que cree que son las mejores para su club. Y yo lo único que podía hacer era valorar esa etapa como algo que me había venido francamente bien para crecer como entrenador y también a nivel personal, aprender a aguantar la presión, aprender a centrarme en lo que dependía realmente de mí. Y creo que eso me ha hecho madurar también como entrenador. Les deseo lo mejor siempre como lo deseo ahora a todos los clubes de España.
Los referentes en el banquillo para Chus Mateo
¿Qué entrenadores han sido referentes para ti?
Aprendí mucho de Ángel Pardo, que en categorías inferiores me influyó mucho en el baloncesto que incluso hago ahora. De Tirso Lorente, que en paz descanse. Aprendí, por supuesto, muchísimo de Sergio Scariolo en su momento, de Pablo Laso, no cabe duda que muchísimo también, diferentes cosas de cada uno. Pero he tenido compañeros que me han ayudado mucho a ser como soy y a ser quien soy a nivel baloncestístico y a entender que el baloncesto a veces no se puede tomar también a vida o muerte. Es un deporte que amamos y a veces tomarlo a vida o muerte significaría que morimos muchas veces, porque aquí ganar queremos todos. Aprendo mucho de los entrenadores españoles también de formación, aprendo mucho de entrenadores cuando hablo con ellos con una servilleta, un boli, una cerveza encima de la mesa. Me gusta seguir progresando.

Pablo Laso y Chus Mateo se saludan antes de un partido / EFE
¿Qué opinión tienes del éxodo de los jóvenes jugadores hacia la NCAA? ¿Hay alguna solución?
A nivel de clubs, de canteras, es obvio que mucho del sentido que tenía la cantera antiguamente que era tratar de abaratar costos y sacar jugadores o jugadores propios que se identifiquen con el club y que sientan el club, pues obviamente es un destrozo. Pero yo veo con buenos ojos el que ellos si piensan que en un momento determinado pueden tener más oportunidades, más medios, más posibilidades de mejorar jugando minutos en otras ligas, ¿por qué no van a hacerlo? Y encima muchos de ellos se van con contratos que realmente son difíciles de asumir aquí. En España queremos que los jóvenes enseguida se pongan a jugar. Por el contrario, también presionamos mucho a los entrenadores para que ganen cada día. Entonces es un poco difícil el conseguir pensar en proyectos cuando realmente el entrenador tampoco tiene proyecto. Entiendo el miedo del entrenador muchas veces a poner a los jóvenes porque hay que gestionar muchos egos también dentro del vestuario, en muchas directivas que en ocasiones no quieren que les hables de proyecto, quieren inmediatez en los resultados.
Portugal y Grecia, a priori, son partidos de una dificultad diferente. ¿Se preparan de la misma manera los duelos?
Cambiará con respecto al primero la preparación del segundo en el sentido de que tendremos tres días ya de entrenamiento donde nos hayamos tratado de conectar un poco más, de conocer un poco más y podremos valorar de otra manera a lo mejor el encuentro contra Grecia, pero el partido de Portugal ahora mismo es la prioridad. Necesitamos estar muy bien para ganar a Portugal, vienen jugando juntos todas las ventanas excepto Neemias Queta y Ruben Prey, pero que viene con mecanismos ya adquiridos de otras veces porque juegan los mismos jugadores. Es obvio que nuestra calidad nos da una seguridad por momentos que dices bueno, somos buenos, pero eso no vale. Y lo sabemos todos, para ganar con el ser bueno hay que ponerse, hay que trabajar como equipo, hay que sufrir, hay que esforzarse al máximo. Sabemos que Portugal lo va a hacer y nosotros lo único que podemos hacer, independientemente de nuestra calidad, de que metamos más tiros o menos tiros, es esforzarnos un poquito más que ellos o mucho más que ellos.
¿Qué supondría para ti dirigir a España en un partido de Copa del Mundo?
No quiero ni pensarlo, porque voy siempre paso a paso, no quiero anticiparme con pensar que tenemos la clasificación, hay que cerrar esto primero y ganar a Portugal. Pero es obvio que para mí sería una ilusión enorme poder dirigir a la selección española, de mi país, cuando me he formado en el baloncesto desde muy pequeño, poder dirigir a los mejores jugadores del baloncesto español en un Campeonato del Mundo, es un privilegio para cualquiera que se dedique a esto. Yo amo el baloncesto y no creo que haya un evento junto con los Juegos Olímpicos, obviamente también los Europeos, pero el Mundial y los Juegos Olímpicos creo que son algo que no tiene comparación.