La expansión de los carriles bici ha llevado a muchos municipios franceses a buscar fórmulas para hacerlos más seguros y evitar que motos o coches los utilicen indebidamente. En Estrasburgo, la instalación de un nuevo sistema en la Rue d’Amsterdam, cerca del canal, pretendía cumplir ese objetivo. Sin embargo, el dispositivo se convirtió en una trampa para ciclistas, generó críticas y finalmente tuvo que ser retirado.

En lugar de colocar una chicane tradicional con barreras, el Ayuntamiento optó por un mecanismo instalado a ras de suelo, similar a un portabicicletas. Los ciclistas debían introducir las ruedas en unas ranuras estrechas, diseñadas para impedir el paso de motocicletas. El problema es que, para evitar engancharse, los usuarios tenían que reducir mucho la velocidad y apoyarse en las barandillas laterales. Algunos incluso se veían obligados a bajarse de la bicicleta para cruzar sin riesgo.

Las críticas se multiplicaron por la escasa señalización y la mala visibilidad del sistema por la noche. Las ranuras no se distinguían bien y muchos ciclistas no reducían la velocidad a tiempo, lo que provocó caídas. Además, la instalación resultó ser absurda: podía rodearse fácilmente por ambos lados. Usuarios en redes sociales ironizaron con que incluso un coche podría esquivarlo sin dificultad.

El conflicto político: la administración actual y la anterior se culpan mutuamente

La polémica se trasladó al terreno político. La asociación CADR67 difundió imágenes y declaraciones que mostraban el cruce de acusaciones entre la administración municipal anterior y la actual. El teniente de alcalde responsable de movilidad, Augier de Lajallet, aseguró en una publicación de Facebook que ni él ni el concejal local habían aprobado el proyecto y que el dispositivo “no era adecuado para ese lugar”.

En respuesta, el ex teniente de alcalde Pierre Ozenne criticó en una entrevista en France 3 Grand Est que su sucesor afirmara haber descubierto la instalación cinco meses después de asumir el cargo: «Es fácil culpar a la administración anterior cuando un proyecto no les conviene».

El Ayuntamiento de Estrasburgo confirmó posteriormente a Actu Strasbourg que los funcionarios electos habían solicitado la retirada inmediata del sistema. La ciudad explicó que el dispositivo no debería haberse instalado en su estado actual, ya que estaba incompleto debido a retrasos en el suministro de materiales y problemas de construcción.