Mario Vaquerizo es un apasionado de las inversiones. Él mismo ha relatado que le encanta poner su dinero sobre el ladrillo y, por eso, cuenta con más de seis casas en la calle más céntrica de todo Madrid. «Que nadie venga aquí a decirme que si hago por el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que con mi esfuerzo y mi trabajo pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera», relató en Y ahora Sonsoles. Además, afirmó que le «encanta» comprarse casas. Un tiempo antes, Vaquerizo ya contó que cuando era pequeño e iba a los cines de la Gran Vía siempre soñaba con tener un piso ahí. «El primer piso me lo compré con Alaska y ahora tengo seis», añadió.
Una de sus últimas inversiones ha sido la portería del edificio donde viven. «Queremos quedarnos nosotros con la casita rosa y que el resto sea un hotel», contó sobre su intención de hacerse con todas las viviendas. Como decíamos, Vaquerizo tiene una conexión muy especial con la Gran Vía madrileña. Mario Vaquerizo vive junto a Alaska en un célebre piso —y su «casa rosa» anexa— situado en pleno corazón de la Gran Vía. La pareja ha convertido este espacio en un icono de la cultura pop española. En sus propias palabras y entrevistas, ha definido la Gran Vía como el verdadero centro neurálgico de Madrid, un lugar donde convergen la cultura, el ocio y la diversidad que tanto le fascinan.
Mario Vaquerizo y su idea de hacer un hotel en su edificio de Gran Vía
Mario Vaquerizo y Alaska se han comprado una portería. | Foto: Víctor Ubiña
Su conexión llega hasta el arte; ha actuado en escenarios emblemáticos de la avenida —como el Teatro Rialto o el Teatro Capitole— protagonizando obras de teatro y musicales, además de ofrecer conciertos con su grupo Nancys Rubias. Frecuenta habitualmente los bares, hoteles y cines clásicos de la zona, convirtiendo la Gran Vía en el telón de fondo habitual del reality show Alaska y Mario. La arquitectura, las luces de neón y el bullicio ininterrumpido de la arteria madrileña encajan con su personalidad expansiva y su gusto por la cultura pop internacional y el glam. Es habitual verle pasear por la avenida, fotografiarse con admiradores y hacer vida de barrio en una de las calles más transitadas de Europa.
Su centro de operaciones es la casa rosa, que sirvió, también, como escenario para su reality show. Esta es su vivienda principal y el espacio más intimo del matrimonio dentro de las propiedades que poseen en el centro de Madrid, muy cerca de la Gran Vía. A diferencia de la «casa azul» —que reservan más como un espacio de museo, biblioteca y reuniones—, la casa rosa es el lugar donde realmente hacen su vida cotidiana. Cuenta con el dormitorio principal, sus objetos más personales, los baños, la cocina y un salón personal donde reciben a familiares e íntimos para comidas en fechas señaladas. Además, adaptaron la antigua vivienda de los porteros para instalar el vestidor personal de Mario.
«Que nadie venga aquí a decirme que si hago por el capitalismo»
El nombre proviene del uso predominante del rosa en paredes y elementos decorativos. La decoración es completamente ecléctica y desenfadada. Entre sus elementos más llamativos destacan moquetas con estampado de leopardo (animal print), una figura de Hello Kitty que preside la estancia, obras de arte con simbología religiosa y cuadros de amigos cercanos como Fabio McNamara. La vivienda cuenta con baños personalizados de tono extravagante; el de Mario incluye decoración con figuras de Elvis Presley y una bola de discoteca, mientras que el de Alaska destaca por sus tonos en rojo intenso y dorado.
El edificio donde residen, además, mantiene la estética del resto que hay repartidos por toda la Gran Vía. El edificio donde residen Mario Vaquerizo y Alaska está ubicado en la céntrica calle de los Libreros, una vía peatonal adyacente a la Gran Vía madrileña. Se trata de un edificio tradicional del casco histórico de Madrid, caracterizado por su arquitectura clásica, techos altos, amplios ventanales y balcones a la calle. La pareja no habita un único piso, sino que ha ido adquiriendo distintas propiedades dentro de la misma finca. La conocida «casa rosa» se sitúa en la segunda planta, mientras que la «casa azul» —su espacio de ocio, biblioteca y recepción de invitados— ocupa la cuarta planta.
El cantante Mario Vaquerizo. | Ricardo Rubio (Europa Press)
Integraron además en su patrimonio la vivienda del antiguo portero del edificio para convertirla en el vestidor privado de Mario. Debido a la popularidad de la pareja, la fachada y el portal del edificio se han convertido en un punto de referencia para los seguidores y transeúntes de la zona del centro de Madrid. Como ya contamos en THE OBEJCTIVE, el matrimonio posee hasta seis casas en la Gran Vía de Madrid. La casa rosa está ubicada en la segunda planta, es la residencia habitual donde hacen vida diaria. Alberga su dormitorio principal, cocina, salón y baños privados. La casa azul está situada en la cuarta planta del mismo bloque, funciona como espacio de ocio, recepción de amigos, museo personal y biblioteca. Diseñada para fiestas y reuniones, no dispone de dormitorios para evitar que los invitados se queden a pernoctar.
La portería en su edificio es un pequeño espacio del edificio para remodelarlo e integrarlo como una zona para almacenar ropa. Entre el resto de propiedades se encuentran un dúplex, un ático y espacios adicionales vinculados a la familia —como la vivienda de Marta Vaquerizo, hermana de Mario o una casa en el campo—. El objetivo tal y como ha contado la pareja no es la especulación con fondos de inversión, sino completar la compra del edificio entero.