El documental Mallorca, un receptari competirá en la sección Culinary Zinema del próximo Festival de Cine de San Sebastián, un nuevo reconocimiento en la carrera de su director, Pablo Bujosa Rodríguez (Palma, 1980), ganador de varios premios Emmy en Nueva York y Los Ángeles. Estar seleccionado en este certamen de Donostia, referente en temática gastronómica, va a ser “un empujón tremendo” y va a garantizar un recorrido a la película, confía el mallorquín. Este viaje por la cocina de la isla, de la mano de personajes anónimos, no solo recoge tradiciones culinarias, sino que es un retrato antropológico. Para su director, el proyecto ha tenido un valor añadido. “Es una excusa para reencontrarme con una cultura de la que llevo 25 años alejado”, admite quien partió de la isla en 1998 y ha residido mucho tiempo en Estados Unidos.

La película, producida por Bastera Films, con la colaboración de TVE e IB3, se presenta como un documental que explora las raíces de la gastronomía mallorquina y su presente a través de personas que aún la mantienen. Pero va más allá, porque también habla de cómo ha cambiado nuestra sociedad y nuestro paisaje. De hecho, Bujosa explica que el elemento que más le interesa de la cocina es el antropológico y ese punto de vista hace que “la película deje de ser un documental sobre gastronomía, que lo sigue siendo, pero además se convierta en una película sobre personajes”.

El equipo de la película escogió a personas anónimas para explicar las recetas.

El equipo de la película escogió a personas anónimas para explicar las recetas. / Bastera Films

Bujosa ha recurrido a diez personas para que elaboren una receta con productos correspondientes a la estación del año en la que están. “Voluntariamente hemos renunciado a contar con grandes chefs o con nombres conocidos del mundo de la gastronomía”, apunta el director. El guionista Joan Cabot y la productora Bàrbara Ferrer le proporcionaron gran parte de estos personajes. El director los acompaña en sus espacios domésticos donde cocinan, obteniendo imágenes de alimentos que en muchos casos se convierten en bodegones. También ha retratado la crudeza del campo mallorquín. “Hemos intentado embellecer cosas que ya existen, pero sin manipularlas. Es decir, me parecía que era mucho más interesante, y de hecho te das cuenta cuando ves el proyecto, acercarse con mucho cariño a una cosa que no es perfecta, que intentar recrear una cosa que es perfecta”, explica este productor creativo y realizador de documentales. La película quiere ofrecer una nueva mirada sobre la gastronomía, pero conscientes de que hay mucho escrito y publicado, el realizador y su equipo han tenido como referente, además de esos recetarios familiares, el trabajo realizado por Antoni Tugores, Maria Antònia Sureda Vallespir y Maria Gibert.

Este director ha desarrollado gran parte de su carrera en Estados Unidos, afincado en Los Ángeles, trabajando en la empresa Charter Communications, donde dirigía la unidad de servicios creativos para los canales SportsNet (Los Angeles Lakers), SportsNet LA (Los Angeles Dodgers) y Spectrum News 1. La pandemia de coronavirus le hizo replantearse dónde quería vivir y en 2023 regresó a Mallorca, de donde se había ido con 18 años. Aunque nacido en la isla, su familia procedía de la península y eso siempre le hizo sentirse “un poco invitado” en la cultura mallorquina. “Y buscando fórmulas para reconectar, al final me doy cuenta de que la cocina es una de ellas. Es probablemente la que más me interesa, la que más me gusta”, añade. Su idea inicial era escribir un libro, proyecto que sigue teniendo en mente, pero acabó convirtiéndose en este documental.

Otra imagen correspondiente al rodaje del documental.

Otra imagen correspondiente al rodaje del documental. / Bastera Films

Mallorca, un receptari clausurará Culinary Zinema el 25 de septiembre y, tras la proyección, el coloquio tendrá lugar durante una cena elaborada por los chefs Maria Solivellas y Andreu Genestra. “Una maravilla”, considera Bujosa.

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