Como cuenta su madre, nació mirando literalmente al mar. Mediterráneo desde que vio la luz del día en el antiguo Hospital Naval de Cartagena, sus … paisajes de niñez y juventud acompañan buena parte de su biografía pasada y presente y de su estilo de vida actual. Humanista convencido y cultivado, pero cada vez más enamorado de la naturaleza y sus enseñanzas, Juan José Lara Peñaranda (Cartagena, 1975) se lanza a cerrar la serie veraniega ‘La penúltima al fresco’ confesando no sentirse nada ‘foodie’ ni gastrónomo sofisticado. Sus gustos, sencillos, se decantan por lo casero y rústico, y no escatima en sinceridad para afirmar que cree no tener paladar «para apreciar las grandes sutilezas». Devoto de la cocina de su madre, «la mejor del planeta», prefiere «un mesón de carretera, de mesas de madera y que recuerde un poco a las ventas de ‘El Quijote’, al restaurante del Ritz».

Terraza de Arena Café, en Mar de Cristal.

Terraza de Arena Café, en Mar de Cristal.

(J. M. Rodríguez)

Doctor en Filosofía, escritor y director de la Biblioteca Regional de Murcia (BRMU), recomienda los atardeceres de la localidad cartagenera de La Azohía sobre el resto de puestas de sol, aunque su lugar favorito de costa es sin duda Mar de Cristal, escenario de su infancia y recuerdo vivo de jornadas playeras con la nevera y el bocata de atún y tomate, «todo muy dominguero», cuando el Mar Menor «era un paraíso lleno de ostras, almejas y caballitos de mar». Y en ese rincón que guarda como «una heridita» en su corazón, a la espera de que el enclave natural «vuelva a ser lo que era antaño», destaca un establecimiento con una ubicación privilegiada, justo enfrente de la playa: Arena Café. Matiza que «no es un chiringuito, pero casi; alargas un poco la mano y tocas la arena», y relata que allí le gusta hacerse un café al caer la tarde o picar algo al anochecer. «Soy muy cafetero y me cuesta encontrar un sitio con buen café, pero allí lo disfruto mucho», explica, aunque reconoce que no sabe «hasta qué punto se trata del propio café o de las vistas y el lugar», que califica de «privilegio».

El autor de ‘Darién’, finalista del Premio Azorín de Novela 2024, no es solo un hombre de libros; también es un apasionado de la bicicleta. Gracias a ella y a enfilar hacia el Rincón de Sumiedo cuando recorre la antigua carretera de Mazarrón entre Cartagena y Casas de Tallante, supo apreciar de verdad ese entorno rural que ya conocía por su amistad con el poeta Pencho López Agüera. Allí se alza su segunda recomendación para tomar la penúltima, almorzar o lo que se tercie: El Buen Descanso. Lo define Lara como uno de esos lugares rústicos, de comida poco sofisticada que le remueve los recuerdos. «Tiene ese aroma del Siglo de Oro español, que parece que va a aparecer Sancho Panza en cualquier momento», y en él predomina la madera y productos de mucha calidad en los que se reconoce «la comida española de toda la vida».

Fachada de El Buen Descanso, en Casas de Tallante.

Fachada de El Buen Descanso, en Casas de Tallante.

«Tallante es de las zonas rurales más bonitas de la Región de Murcia que conozco, y en ella se hace un queso muy bueno. Voy mucho desde muy jovencito, sobre todo a finales de enero y febrero, cuando están los almendros en flor», explica rebosante de cariño. Ya no es solo la bici la que le ha hecho enamorarse más y más de este rincón del mundo. Sus paseos con ‘Olegario’, el perro de su hermano, le han convertido en un pateador nato del terreno. «Gracias a él he conocido todas las ramblas del municipio», añade risueño el responsable de la BRMU.

Ser muy ciclista, en todos los casos, como espectador y practicante, le hace inmensamente feliz. Y pocas veces tanto como cuando se acerca sobre dos ruedas al Faro de Navidad. Allí, ni el café ni la carne a la brasa le hacen falta.