Los equipos ciclistas desconfiaban de Sandra Alonso. En abril de 2025 dejó de competir. Estaba embarazada. Feliz de ser madre. Pasaron los meses y llegó … una noticia que le cambió el futuro. El Ceratizit, su equipo, desaparecía. Leila nacía a principios de diciembre y antes de acabar el año, la alicantina ya estaba en la carretera. A buscar equipo. Habló con varios. Tuvo contactos. Se sentía fuerte. Pero no tuvo ninguna oferta.
Las puertas del profesionalismo estaban cerradas, con lo que optó por recalificarse como amateur. A los tres meses de dar a luz empezó a competir, a los cuatro volvía a estar en el podio. Tercera en el Gran Premio Ciudad de Eibar y ganador de La Indomable, una prueba de gravel. Al bajar del podio, comprobaba el teléfono móvil. Seguía sin la llamada de ningún equipo.
El palmarés de la ciclistas nacida en Torrevieja hace 28 años tampoco le servía como aval. 2024 fue su mejor curso, con su primera victoria en el World Tour Femenino en El Tour de Guangxi en China. También ganaba una etapa durante Tour de Normandía y otra en Alemania en el Lotto Thüringen Ladies Tour. Los campeonatos nacionales de Sabiñánigo se presentaron como una oportunidad de oro para demostrar lo que llevaba tiempo sintiendo. «He regresado más fuerte».
Sandra Alonso fue medalla de bronce en la contrarreloj y quinta en la prueba en ruta. Y tampoco le sirvió para lograr un contrato con un equipo profesional. Pero no se rindió. Ganó en julio el Gran Premio de León y ha brillado en los recientes Juegos del Mediterráneo, disputados en Italia. Segunda en la contrarreloj, a solo cuatro centésimas del oro, y sexta en la ruta. Y ahora sí, pro fin, recoge los frutos de su trabajo, deja atrás el rechazo que ha sentido por ser madre y se compromete con el Laboral Kutxa para la temporada 2027.
«Es un orgullo y la mejor recompensa a todo el esfuerzo realizado este año. Siento que aún me queda mucho por ofrecer en el ciclismo y afronto esta oportunidad con la ilusión de quien empieza su primer año como profesional», refleja en la web de la Fundación Euskadi. Alonso espera que su ejemplo sirva para que el resto de corredoras no tengan miedo a ser madres ni por el nivel deportivo ni por quedarse sin equipo. Marta Bastianelli y Lizzie Deignan fueron unas de las primeras en dar el paso, también las excampeonas del mundo Chantal Van Den Broek-Blaak y Ellen van Dijk.
«Agradezco las constantes muestras de apoyo de la afición, que me llenan de motivación, con mensajes de que soy una luchadora, un ejemplo, una guerrera… Espero que mi experiencia sirva para demostrar que la maternidad y el deporte de alto nivel son plenamente compatibles». Sus ambiciones deportivas no se quedan atrás. «Entre mis grandes objetivos está disputar de nuevo la París-Roubaix, una prueba única e histórica a la que guardo un gran cariño desde que finalicé décima en 2022, así como regresar al Tour de Francia, una carrera impresionante que completé en sus tres primeras ediciones».
Ion Lazkano, el nuevo mánager deportivo del Laboral Kutxa-Euskadi como sustituto de Aitor Galdós, está convencido de que será una «referencia en cuanto a resultados». «Su nivel máximo todavía está por llegar y sus ganas, su ilusión y todo el esfuerzo realizado merecían esta recompensa». La alicantina, que tuvo dos etapas en el Bizkaia-Durango (2018-2019 y 2021) antes de dar el salto al World Tour con el Ceratizit, es el cuarto fichaje del equipo tras los de Maier Olano, Ayala Serrano y Maite Urteaga, otra de las historias del ciclismo femenino nacional este año brillando en el calendario amateur.