Víctor M. Romero

28/08/2026

Actualizado a las 23:47h.

Cuentan que las personas con una mella en las paletas son mentirosillas. En el caso de Ángela Rojas es la excepción que confirma la regla. Porque dice la verdad. Esta chica es un cielo y juega como los ángeles. Rojas posee el talento suficiente y el equilibrio necesario para triunfar en el baloncesto internacional. Ya ha ganado el oro europeo con 16 años. Su progresión es enorme gracias a la educación recibida en casa, con su madre Mar Cepero ex jugadora y entrenadora, y su padre Javier, ex técnico del CB Granada. Pertenece a una saga de básquet junto a sus cuatro hermanos: Carmen, Iago, Cecilia y Fernando, mellizo suyo.

–¿Cómo empezó todo? Creo que desde la cuna disfruta de la canasta… ¿practica otros deportes?

–En casa desde niña jugamos todos al baloncesto, también me gustaba el fútbol, pero llegó el momento que era imposible compaginarlo, y tuve que decidirme. También a tenis con Ariana Geerlings en el Club de Campo de Vegas del Genil.

–Enhorabuena, ¿qué tal la experiencia en Rumanía?

–Muchas gracias, la verdad es que la experiencia fue de diez, tanto el resultado como el camino para llegar, fueron 36 días, y nos lo hemos pasado genial y hemos aprendido muchísimo.

–¿Su progresión es evidente, hubo otras citas internacionales, llamadas de la selección española y la andaluza, pero éste ha sido su gran primer torneo y éxito total, no?

–Sí, de 3×3, en menos de U16 no se disputa Europeo. Ha sido mi primera vez a nivel internacional con la española, es un orgullo representar a España porque la ves, siempre desde muy chica, y estar ahí, es como un sueño y, de repente, cuando se cumple, en el momento que oyes el himno, al principio de los partidos, o ya observas la camiseta que llevas, todo te emociona una barbaridad.

–En la competición arrasaron a los rivales, victorias por 30 puntos…

–Sí, los resultados han sido muy diferenciales, hemos batido algunos récords, pero aunque parece fácil, fue difícil mantener el nivel y ritmo durante más de un mes, defendimos bien, y tuvimos la mentalidad de ir a conseguir el oro. Nos levantamos cada día para un duro entrenamiento. Hemos dedicado mucho trabajo, tanto las jugadoras como el staff.

–¿La unión del vestuario fue clave para el triunfo?

–Sí, sí, completamente. Era un equipo en el que nos llevábamos muy bien fuera de pista y, después, esto se reflejaba dentro de ella. Todas nos apoyábamos, y nos conocíamos de anteriores selecciones…

–¿Cómo es su relación con la entrenadora Made Urieta?

–Es una seleccionadora que es madre y le gusta formar a la jugadora, en esta edad es muy importante hacerlo, ha sido muy buena y nos ha enseñado mucho, gracias a ella también lo hemos conseguido.

–Con otro granadino, Álex Gómez, en el banquillo se sintió más cómoda imagino.

–Sí, ha sido muy guay, porque lo he podido conocer más de cerca, que no lo conocía tanto, y ha sido increíble. Álex es una persona súper, súper guay, súper alegre. Tiene mucha pasión por el baloncesto y la transmite, me ha encantado estar estos días con él.

–¿Es una jugadora de equipo, no destaca mucho en las estadísticas, pero genera para las compañeras, muy generosa?

–Sí, yo creo que sí. Al final el baloncesto es un deporte de equipo, me considero así y pienso que también sumo de esa manera. Me gusta ser una jugadora de equipo.

–Y hace amigas y le permiten que se lleve la red del aro del Europeo…

–Je, je, je, sí, hubo varios trozos.

Presente

«Mi idea es seguir la formación y consolidarme en el Joventut, que ha apostado por mí»

–¿El más menos para el colectivo refleja mejor el rendimiento?

–Sí, la estadística es algo que confunde mucho, son un poco falsas en el sentido de que no transmiten todo lo que ha pasado, ni reflejan todo lo que ocurre en pista, hay intangibles.

–¿Le han respetado las lesiones?

–Hasta el momento sí, tuve problemas de metacarpiano y estuve tres semanas parada, sufrí entonces, pero eso no es nada, al ver a una compañera quedarse fuera un año por rotura de ligamentos de la rodilla.

–Es su consagración, pero el éxito se veía venir un poco, el baloncesto lo lleva en la sangre y los genes, ¿padres y hermanos la motivaron?

–Sí, sí, me considero muy afortunada de la familia que tengo, tengo mucha suerte, siempre me ha inculcado desde pequeña el valor del deporte. Y he tenido, después de mucho trabajo y esfuerzo, la posibilidad de haber llegado un poco más lejos, a la española. Sin mis padres, sin mi familia, sin este entorno que tengo, sé, sin duda, que no hubiera llegado al nivel actual.

–¿Su formación en Estados Unidos fue clave y el esfuerzo familiar de ayudarle a competir en el instituto?

–Claro, sí, sí, la experiencia en Estados Unidos fue muy guay, aprendí mucho, porque compartes otro tipo de baloncesto y, al ver tantas cosas, mejoras, y me lo pasé muy bien en Estados Unidos. Aprendí muchísimo, vi otro baloncesto que no conocía, y a nivel físico, táctico, son muy diferentes y enriquece.

–Puede que sea profesional, ya va a la LF Challenge con el Joventut, pero no quiere descuidar los estudios…

–En mi familia, aunque son muy deportistas, también me inculcan la importancia de los estudios y la educación, y yo la tengo muy clara. Sé que el baloncesto llegará un momento que desafortunadamente se acabe, quiero estudiar algo de Ciencias…

Futuro

«Sueño para que un día Granada tenga un equipo en la Liga Endesa Femenina, aquí hay referentes»

–¿Al baloncesto femenino se le da el valor suficiente? ¿Mejor que cuando jugaba su madre?

–Sí, completamente, todavía queda mucho, pero me alegra lo que se está haciendo y lo que viene.

–¿Meta a corto plazo?

–Mi idea es seguir en Badalona, que es un club que siempre ha apostado por mí, seguir con la formación allí, consolidarme y ser sólida. El baloncesto granadino ha sacado muchas jugadoras buenas, he tenido muchos referentes, como Marta Morales. Es una pena que no siguiera el Raca en la élite, yo iba siempre a verlo, sueño para que un día Granada tenga un equipo en Liga Endesa Femenina.

–Dé un consejo a las niñas que empiezan ahora.

–Que disfruten y sean felices jugando y al compartir el balón.