Mudarse a otro país supone mucho más que hacer las maletas y empezar de cero. También implica acostumbrarse a nuevas rutinas, horarios, temperaturas y formas de trabajar.

Es por ello que es destacable el testimonio de Sara Gálvez, una española de 24 años que vive y trabaja en Zúrich, ha mostrado cómo está siendo su día a día en Suiza y ha contado cómo ha vivido su regreso a la oficina después de dos semanas de vacaciones.

Una de las primeras cosas que le han llamado la atención estos días ha sido el cambio de tiempo. Sara explica que en Zúrich el verano parece haber llegado a su fin y que las temperaturas ya han comenzado a bajar. «Aquí, chicos, en Zúrich ya se ha acabado el verano oficialmente», cuenta.

Según relata, había salido a la calle con jersey y pantalón largo y había tenido frío, mientras que las hojas de los árboles ya empezaban a caer. La jornada anterior habían alcanzado una máxima de 19 grados.

El cambio de estación coincidió además con su vuelta al trabajo después de las vacaciones. La joven reconoce que pensaba que regresar a la oficina después de dos semanas iba a hacerse más cuesta arriba, aunque finalmente ocurrió lo contrario.

«Tenía ganas de volver a la rutina», explica. Eso sí, admite que durante esos días de descanso había desconectado tanto que apenas recordaba algunas de las contraseñas que necesitaba para utilizar el ordenador.

Una empresa pequeña y con pocos trabajadores jóvenes

Sara también ha explicado cómo es el entorno laboral en el que trabaja en Suiza. Según cuenta, se trata de una empresa «bastante chiquitita», por lo que no son muchos empleados. Esta circunstancia hace que tampoco haya demasiados trabajadores jóvenes, entendiendo por jóvenes principalmente a estudiantes como ella.

Precisamente por eso, la relación entre quienes comparten esa situación es especialmente cercana. «Los poquitos que somos es como que nos llevamos muy bien», señala. Durante uno de sus días de trabajo, la joven aprovechó además para comer en la terraza junto a una compañera de la empresa, a la que identifica como su amiga Luchi.

Su regreso a la oficina terminó siendo más llevadero de lo que había imaginado. Sara asegura que tuvo «más trabajo del que yo pensaba», aunque la jornada transcurrió con normalidad. Después de dos semanas alejada de sus obligaciones laborales, tocaba recuperar de nuevo el ritmo habitual y volver a la rutina en Zúrich.

«Para mí el verano va a durar unas semanitas más»

Pese al descenso de las temperaturas en Suiza, Sara todavía no da por terminado su verano. La joven explica que tiene próximas vacaciones, por lo que espera poder alargar unas semanas más esa sensación. «Para mí el verano va a durar unas semanitas más», comenta.

Sin embargo, reconoce que el tiempo que está haciendo en Zúrich le hace dudar de si podrá volver a disfrutar de algunas de las actividades propias de los meses de calor.