A las 18:00 de hoy, sábado 29 de agosto, León XIV celebrará la misa en la iglesia de María Santísima del Lago, en Castel Gandolfo. A continuación tendrá lugar la procesión con la estatua de la Virgen, que será transportada en la embarcación Falco, a bordo de la cual viajará el Pontífice. Un acontecimiento emocionante para todos los habitantes de esta localidad del Lacio.

Benedetta Capelli – Castel Gandolfo

De vez en cuando se levanta una ligera brisa, casi como una caricia para quienes comienzan a llegar frente a la iglesia de María Santísima del Lago en este último sábado de agosto, uno de los días más calurosos del verano. Castel Gandolfo está preparado para vivir con el papa León una de esas jornadas a las que sus habitantes están especialmente vinculados, porque se celebra a la Virgen del Lago con la tradicional procesión por las tranquilas aguas del lago Albano. Esta tradición nació en 1954, con motivo del Año Mariano proclamado por Pío XII, y constituye una de las expresiones más sugestivas de la devoción mariana.

León XIV será el primer Pontífice en subir a la embarcación Falco, llamada así porque el halcón habita en esta zona, y participará en la travesía, de 25 minutos de duración, acompañado por 15 embarcaciones, dos dragon boats con 20 personas a bordo cada uno y varios veleros. También estarán presentes los jóvenes que participan en los campeonatos italianos de piragüismo que se celebran en Castel Gandolfo.

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Últimos preparativos

En el patio de la iglesia, que forma parte de la Parroquia Pontificia de San Tomás de Villanueva, se ultiman los preparativos. Luciano Mariani y su esposa cuentan las sillas que han sido colocadas alrededor del altar: unas 300. En el exterior se han instalado dos pantallas gigantes.

Luciano es un hombre de 83 años, premiado por el Ayuntamiento de Castel Gandolfo por su pasión por la historia de este lugar, una memoria de gran valor también desde el punto de vista social. Forma parte de la Cofradía de la Pia Coroncina, una asociación de fieles laicos dedicada a la oración comunitaria y a las obras de caridad, y será quien lleve la pequeña imagen de la Virgen a hombros hasta la embarcación.

La estatua será trasladada desde el altar por una pequeña calle que desciende hacia un embarcadero, donde la estará esperando la embarcación en la que subirá León XIV.

Una antigua tradición

«Estamos felicísimos por este acontecimiento -cuenta Mariani-. Y aquí hay que pensar que esta tradición nació en la posguerra: en el lago había seis o siete familias, un guardabosques y un guardapesca; eran las primeras familias que vivían en Castel Gandolfo.

En la posguerra establecieron esta tradición con las barcas adornadas con flores de papel y pequeños faroles redondos de colores, con una vela dentro. Iban desde la playa que hoy se llama Giorgio Beach hasta el Grillo Verde, que en aquella época era una trattoria que existía allí.

La iglesia todavía no existía. Para la ocasión se celebraba una misa dentro de la casa de la familia Scascitelli. Después, poco a poco, el primer párroco de Castel Gandolfo que pensó en construir una iglesia junto al lago fue don Mario Sirio. En los años sesenta me pidió que hiciera un proyecto para una iglesia dentro de las aguas del lago, con forma de concha que se abría, pero aquel proyecto fue abandonado».

La iglesia fue construida durante el pontificado de Pablo VI, quien posteriormente la consagró un año antes de su muerte. Se optó por una estructura con el techo en forma de abanico, una metáfora de la barca de Pedro que navega por el lago.

«Es un orgullo y un privilegio para nosotros», cuenta Luciano, que siente a esta Virgen como una presencia familiar, una presencia querida y cuidada durante años.

Un deseo que se hace realidad

«Un sueño». Así define la jornada de hoy Marco Petricone, presidente de la Asociación Lungolago Castel Gandolfo, que en 2005 recuperó la embarcación Falco, convirtiéndola así en una atracción turística.

«No habrá cambios en el recorrido de la pequeña Virgen; siempre hemos mantenido la tradición. El hecho de que el Papa haya aceptado nuestra petición es algo bellísimo, un deseo que se hace realidad».

La embarcación, adornada con flores amarillas y blancas, los colores del Vaticano, espera al Papa. Todos se apresuran a embellecerla, a dejarlo todo perfecto para recibir a quien desde hace tiempo guía la barca de Pedro y que, por primera vez, navegará por las aguas del Ager Albanus, el lugar donde se encontraba Alba Longa, la madre de Roma.