La provincia de Alicante se prepara para vivir este domingo una de esas jornadas en las que el ciclismo convierte el mapa en escaparate. La novena etapa de La Vuelta Ciclista a España saldrá desde La Vila Joiosa y terminará en el Alto de Aitana, después de recorrer una larga lista de municipios de la Marina Baixa, la Marina Alta y el interior alicantino. Será una etapa de montaña, de las que no se miran solo por la clasificación, sino también por los paisajes que deja a su paso.
El pelotón partirá desde el paseo de la playa Centro de La Vila Joiosa y afrontará 187 kilómetros con 5.100 metros de desnivel, en una jornada que muchos han definido como una de las más duras y explosivas de la edición de 2026. La ruta pasará por Finestrat, La Nucía, Polop, Callosa d’en Sarrià, Bolulla, Tàrbena, Parcent, Orba, Pego, la Vall de Gallinera, Tollos, Gorga, Penàguila, Benifallim, Relleu y Sella, antes del final en la Sierra de Aitana.
La propia organización de La Vuelta presenta esta etapa como el colofón a la primera semana de competición, una exigente jornada por las montañas de la Costa Blanca que encadena puertos como Tàrbena, Miserat, Tollos, Tudons y Benifallim antes del siempre temible final en el Alto de Aitana.
Puig Campana
Pero antes de que la carrera se hunda en los grandes puertos del interior, habrá una silueta que lo dominará todo desde el arranque: el Puig Campana. La mítica montaña de Finestrat será uno de los símbolos visuales de la etapa. No necesariamente porque los ciclistas suban hasta su cumbre, sino porque la carrera pasará por el entorno de Finestrat y por carreteras desde las que esta mole de piedra se impone sobre el paisaje. Según el rutómetro oficial, el paso por Finestrat llega en los primeros kilómetros de la jornada, después de la salida desde La Vila Joiosa.
El Puig Campana es una de las montañas más reconocibles de Alicante. Se eleva hasta los 1.408 metros y se encuentra a muy pocos kilómetros del mar, una combinación que explica su aspecto casi desproporcionado cuando se contempla desde la costa. Desde Benidorm, La Vila Joiosa o Finestrat, su perfil aparece como una pared inmensa, con una cumbre partida por la famosa muesca que ha alimentado leyendas locales durante generaciones. Para los ciclistas, senderistas y fotógrafos, es mucho más que una montaña: es un icono de la Marina Baixa.
Finestrat
Finestrat vive precisamente entre esos dos mundos. Por un lado, la Cala de Finestrat, pegada al Mediterráneo; por otro, el casco histórico y la montaña, con el Puig Campana como telón de fondo. Para quien vea pasar La Vuelta este domingo, puede ser también la excusa perfecta para volver otro día con botas, agua y calma.
La imagen del pelotón avanzando por las carreteras cercanas al Puig Campana será una de las más potentes de la etapa. La Vuelta suele funcionar como una cámara lenta del territorio: enseña curvas, barrancos, huertos, sierras y pueblos que a menudo quedan fuera de las rutas más turísticas. En este caso, la montaña de Finestrat servirá de puerta de entrada a una jornada que después se endurecerá con los grandes puertos de la Costa Blanca.
El Puig Campana no necesita que nadie lo descubra, pero La Vuelta volverá a colocarlo ante millones de ojos. Para los aficionados al ciclismo, será una referencia en los primeros compases de la etapa; para los vecinos de la Marina Baixa, una imagen familiar convertida en escenario internacional; y para quienes todavía no han visitado Finestrat, una invitación clara. Este domingo, las bicicletas pasarán rápido. La montaña seguirá ahí, enorme, reconocible y perfecta para recordar que Alicante no solo se mide en playas, sino también en cumbres que parecen tocar el cielo.
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