La decoración japonesa sigue ganando terreno en los hogares que buscan espacios más serenos, despejados y conectados con la naturaleza. Después del auge del estilo japandi, un nuevo concepto empieza a imponerse entre las tendencias de interiorismo: tokonoma.
Aunque ahora vuelve como una forma de crear rincones minimalistas, el tokonoma forma parte de la arquitectura tradicional japonesa desde hace siglos. Su propuesta encaja perfectamente con una manera de decorar que se aleja de la acumulación y concede más importancia a los objetos que realmente significan algo.
Qué es un tokonoma
El tokonoma es una pequeña alcoba o espacio ligeramente elevado que se encuentra en las habitaciones tradicionales japonesas. No se utiliza para guardar cosas ni tiene una función práctica. Es un lugar reservado para exponer de manera cuidada una pintura, un arreglo floral o alguna obra de arte relacionada con la estación del año.
La intención no es llenar el hueco, sino dirigir la mirada hacia uno o dos elementos elegidos de forma consciente. El espacio vacío también forma parte de la composición y permite que cada pieza tenga presencia sin necesidad de competir con otros adornos.
Tradicionalmente, el tokonoma ocupaba un lugar destacado en la habitación destinada a recibir a las visitas. Su decoración podía cambiar con las estaciones o adaptarse a una ocasión concreta, por lo que no era un rincón estático.
Cómo adaptar esta tendencia al hogar
No hace falta construir una hornacina ni transformar por completo el salón para incorporar esta tendencia a la decoración de la casa. La idea puede trasladarse a una pared vacía, una repisa o un pequeño hueco que hasta ahora había pasado desapercibido.
Lo importante es evitar la tentación de llenarlo. Puede bastar con una lámina, una rama colocada en un jarrón de cerámica o una pieza artesanal. También funcionan bien los materiales naturales, como la madera, la piedra, el lino o el papel, y los colores suaves que no rompan la sensación de calma.
La iluminación también tiene peso. Una luz indirecta o una lámpara pequeña puede ayudar a delimitar el rincón y convertirlo en un punto de atención sin que resulte demasiado llamativo.
Se trata de crear un pequeño lugar que transmita orden y serenidad dentro de una estancia, aunque el resto de la decoración sea más cálida o tenga mayor presencia de color.
Además, el contenido puede cambiar con el paso de los meses. Una planta, una rama seca en otoño o un cuadro pueden renovar el rincón sin comprar muebles ni necesidad de hacer grandes cambios.