Hay discos importantes, discos clásicos y discos que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un género. Keeper Of The Seven Keys: Part II, tercer álbum de estudio de Helloween, pertenece a esta última categoría. Publicado el 29 de agosto de 1988, el segundo capítulo de la saga Keeper no solo confirmó el enorme potencial mostrado por la banda alemana, sino que ayudó a establecer las bases de lo que posteriormente conoceríamos como power metal europeo.

Casi cuatro décadas después, continúa siendo un álbum capaz de generar admiración, nostalgia y, por supuesto, debate. Porque una cosa es reconocer su importancia histórica y otra muy diferente afirmar que sigue siendo el mejor disco de Helloween. Y ahí comienza la discusión.

Helloween llegaba a Keeper II en un momento especialmente importante de su trayectoria. La banda había sorprendido con Walls Of Jericho y posteriormente había incorporado a Michael Kiske como vocalista, mientras Kai Hansen pasaba a concentrarse en las guitarras. La combinación entre Hansen y Michael Weikath, el bajo de Markus Grosskopf, la batería de Ingo Schwichtenberg y la impresionante voz de Kiske dio forma a una alineación que, vista con perspectiva, parece diseñada para hacer historia.

Y lo hizo.

El disco comienza con la breve “Invitation”, una introducción que prepara el terreno para uno de los grandes clásicos de la historia del heavy metal: “Eagle Fly Free”. Desde sus primeros compases queda claro que Helloween había encontrado una fórmula extraordinariamente poderosa. Velocidad, melodía, guitarras armonizadas, una sección rítmica espectacular y un estribillo destinado a ser cantado por miles de personas.

Pero “Eagle Fly Free” no es simplemente una canción rápida. Su grandeza está precisamente en el equilibrio. Las guitarras de Hansen y Weikath muestran un virtuosismo evidente, mientras Schwichtenberg y Grosskopf aportan una base que permite que la composición avance con una energía desbordante. Y por encima de todo aparece Kiske, demostrando por qué acabaría convertido en una de las voces más influyentes del metal europeo.

Después llega “You Always Walk Alone”, una composición más compleja y quizá menos inmediata, pero que permite apreciar otra de las virtudes del álbum: Helloween no tenía miedo de introducir cambios, estructuras elaboradas y diferentes registros vocales. Es posiblemente uno de los temas que más debate puede generar dentro del álbum. ¿Un clásico infravalorado o una canción que simplemente queda eclipsada por sus compañeras?

“Rise And Fall” recupera el lado más desenfadado de la banda. Helloween nunca necesitó construir una imagen excesivamente oscura o intimidante. Su música podía ser técnicamente brillante y, al mismo tiempo, divertida. Los efectos y el tono casi caricaturesco del tema anticipan lo que encontraremos en “Dr. Stein”, uno de los grandes ejemplos del particular sentido del humor de la banda.

“Dr. Stein” es una canción aparentemente sencilla, pegadiza y hasta juguetona, pero detrás de esa fachada existe un extraordinario trabajo instrumental. El órgano, las guitarras y el solo contribuyen a crear una atmósfera muy particular. Helloween demostraba que el heavy metal también podía sonreír.

“We Got The Right” cambia nuevamente el escenario y pone el foco sobre Michael Kiske. Es uno de los momentos más solemnes del disco y una muestra perfecta de las posibilidades de su voz. No necesita velocidad ni una sucesión interminable de solos: la interpretación vocal sostiene por sí sola la canción.

Entonces llega “March Of Time”, otro de los grandes momentos del álbum. Aquí encontramos buena parte del ADN que posteriormente definiría el power metal: velocidad, melodía, guitarras gemelas, cambios de ritmo y un estribillo gigantesco. La canción habla del inevitable paso del tiempo y, curiosamente, casi cuarenta años después esas palabras adquieren un significado especial.

Y entonces aparece “I Want Out”.

Probablemente el himno más reconocible de todo el disco.

Escrito por Kai Hansen, el tema terminó adquiriendo una dimensión especial cuando el guitarrista abandonó Helloween después de la grabación. Su mensaje de libertad y ruptura con las imposiciones externas parecía adquirir un significado diferente a medida que los acontecimientos se sucedían.

Musicalmente es directo, contagioso y tremendamente efectivo. Quizá no sea la composición más compleja del álbum, pero pocas canciones consiguen transmitir tanto con tan poco. “I Want Out” se convirtió en una pieza fundamental del repertorio de Helloween y en una de esas canciones capaces de unir a varias generaciones de seguidores.

El cierre llega con “Keeper Of The Seven Keys”, una extensa epopeya que supera los trece minutos y que lleva al grupo hacia terrenos mucho más ambiciosos. Cambios de ritmo, pasajes acústicos, guitarras armonizadas, diferentes atmósferas y una historia fantástica convierten el tema en una experiencia completamente diferente al resto del álbum.

Es también una muestra de hasta dónde podía llegar Helloween cuando decidía olvidarse de las estructuras convencionales.

Y aquí aparece una de las grandes cuestiones alrededor de Keeper II: ¿es realmente una obra perfecta?

Probablemente no.

Hay canciones más fuertes que otras. Algunos seguidores consideran que “You Always Walk Alone” o “We Got The Right” no están al nivel de los grandes clásicos. Otros defienden precisamente esos temas como parte imprescindible del equilibrio del álbum. También existe el eterno debate entre quienes prefieren el primer Keeper y quienes consideran que esta segunda entrega lo supera ampliamente.

Pero quizá esa discusión sea una de las mejores cosas que puede provocar un disco.

Porque Keeper Of The Seven Keys: Part II no necesita ser perfecto para ser histórico.

Helloween consiguió reunir velocidad, melodía, virtuosismo, humor y épica en un mismo álbum. Y, sin proponérselo necesariamente, dejó un modelo que innumerables bandas seguirían durante los años posteriores.

El power metal todavía tardaría en consolidarse como género, pero muchas de sus características ya estaban allí.

Casi cuatro décadas después, “Eagle Fly Free” continúa sonando gigantesca. “I Want Out” sigue siendo un himno. “Dr. Stein” todavía provoca una sonrisa y “Keeper Of The Seven Keys” mantiene intacta su capacidad para transportar al oyente a otro mundo.

Quizá esa sea la verdadera grandeza de este álbum.

No que haya cambiado la historia.

Sino que, tantos años después, todavía tenemos ganas de discutir sobre ella.

Y ahora la pregunta queda sobre la mesa:

¿Es Keeper Of The Seven Keys: Part II el mejor disco de Helloween o simplemente el más importante?

Ahí comienza el debate.

Listado de temas:

Invitation
Eagle Fly Free
You Always Walk Alone
Rise and Fall
Dr. Stein
We Got the Right
March of Time
I Want Out
Keeper of the Seven Keys
Save Us

 

Line Up:

Michael Kiske – vocals
Kai Hansen – guitar, backing vocals
Michael Weikath – guitar, backing vocals, cover concept
Markus Grosskopf – bass, fretless bass on «Eagle Fly Free»
Ingo Schwichtenberg – drums