En tiempos en los que cada vez resulta más difícil distinguir una fotografía real de una imagen creada artificialmente, Mohamed Chendri propone detenerse y mirar cómo se construye una imagen antes de pulsar el disparador. El fotógrafo ibicenco inaugura este jueves en Sa Nostra Sala ‘Als meus ulls. Visión Chendri’, una exposición que reúne unas 80 fotografías en las que juega con las perspectivas, las distancias, los reflejos, la luz y la escenificación para crear escenas que parecen imposibles, pero que han ocurrido realmente delante de su cámara.

Camellos que aparecen junto al mar, personajes suspendidos en escenarios insólitos, objetos cotidianos convertidos en elementos de una fantasía o composiciones que desafían las proporciones forman parte de una muestra en la que Chendri reivindica una manera artesanal y creativa de entender la fotografía. No hay inteligencia artificial ni manipulación digital detrás de estas imágenes: hay una idea, una preparación, una localización, modelos, objetos, muchas pruebas y, finalmente, un disparo.

«Me gusta imaginar primero la fotografía y después buscar la manera de hacerla realidad», explica Chendri. Su método consiste precisamente en convertir una imagen que existe primero en su cabeza en una escena real que pueda ser captada por la cámara. «Lo que se ve en la imagen ha pasado delante de la cámara», señala.

El planteamiento adquiere un significado especial en un momento en el que la inteligencia artificial permite generar en segundos imágenes de apariencia fotográfica prácticamente indistinguibles de una fotografía convencional. «Con un botón puedes crear imágenes espectaculares y no sabrías si es real o es un engaño», reconoce el fotógrafo. Por eso ha querido que el proceso de creación forme parte esencial de la exposición.

Un vídeo muestra al visitante qué hay detrás de algunas de las fotografías y permite descubrir los trucos, objetos y recursos utilizados para conseguirlas. Para Chendri, esta parte de la muestra es «como la otra mitad» de la exposición: no se trata únicamente de enseñar el resultado, sino también de demostrar que aquello que parece imposible puede conseguirse sin recurrir a la inteligencia artificial.

El director insular de Cultura, Miquel Costa, destacó precisamente esta capacidad del fotógrafo para construir «espais gairebé impossibles, com una màgia» y subrayó que su trabajo ofrece «una mirada diferente sobre una Ibiza que todos conocemos, pero que, a través de sus ojos y de su imaginación, descubrimos de otra manera». Costa puso también en valor la relación de Chendri con la isla y anunció que una selección de estas imágenes se incorporará a los fondos del Archivo de Imagen y Sonido del Consell d’Eivissa.

«Normalmente los maestros prestigiosos no enseñan sus trucos. Él sí que lo enseña», apuntó Costa durante la presentación, destacando además la generosidad del fotógrafo a la hora de compartir su proceso creativo. Una actitud que el propio Chendri defiende sin reparos: no le preocupa que otros fotógrafos puedan copiar sus procedimientos porque, en su opinión, «cada uno tiene su ojo fotográfico».

La comisaria de la exposición, Lina Sansano, explicó que el proyecto partió de una selección mucho más amplia. De las 88 fotografías inicialmente preseleccionadas se fueron descartando imágenes hasta llegar a una muestra centrada fundamentalmente en los retratos y en aquellas composiciones «tan creativas, tan luminosas, tan cromáticas» que definen esta etapa de su trabajo.

Quedaron fuera otros proyectos que forman parte de la trayectoria de Chendri, como las fotografías realizadas durante la cuarentena y el desconfinamiento. Desde el balcón de su casa documentó entonces las celebraciones que los vecinos organizaban cada tarde, cuando la música y las fiestas temáticas se convirtieron en una forma de romper el aislamiento. También ha fotografiado carnavales, Reyes, la Ibiza Medieval, tradiciones como el baile payés y numerosos acontecimientos de la isla.

Inspiración

Nacido en Bab Taza, Marruecos, en 1988, Chendri llegó a Ibiza con doce años y ha convertido la isla en su principal fuente de inspiración. Su relación con la fotografía comenzó en su infancia, con las cámaras de carrete que utilizaba su padre, aunque sería años después cuando una pequeña cámara digital comprada por apenas 20 euros en el mercadillo de Sant Jordi despertaría definitivamente su vocación.

Nacido en Bab Taza, Marruecos, en 1988, Chendri llegó a Ibiza con doce años y ha convertido la isla en su principal fuente de inspiración. Su relación con la fotografía comenzó en su infancia, con las cámaras de carrete que utilizaba su padre, aunque sería años después cuando una pequeña cámara digital comprada por apenas 20 euros en el mercadillo de Sant Jordi despertaría definitivamente su vocación.

El confinamiento fue otro punto de inflexión. Obligado a permanecer en casa, comenzó a experimentar con objetos cotidianos y a buscar nuevas formas de jugar con la cámara. En 2023 decidió profundizar en esta faceta creativa y comenzó a compartir en redes sociales vídeos en los que muestra cómo realiza sus fotografías, una actividad que le ha permitido reunir una comunidad de cientos de miles de seguidores.

Pero para Chendri la fotografía no es únicamente una técnica. Es una forma de mirar. «Yo duermo y estoy pensando en la fotografía», explica. Una ventana, un cielo determinado o un cambio de luz pueden ser suficientes para desencadenar una idea. «Los momentos mágicos» son aquellos en los que una intuición y las condiciones adecuadas coinciden para convertir una escena cotidiana en una imagen diferente.

La mirada creativa y personal de Mohamed Chendri en la exposición 'Als meus ulls'

Esta manera de entender su oficio explica también su decisión de no sustituir ese proceso por la inteligencia artificial. La IA puede ahorrarle horas de planificación, búsqueda de localizaciones y coordinación con modelos, pero no le proporciona aquello que considera esencial: el placer de imaginar una fotografía y encontrar después la manera de hacerla realidad.

‘Als meus ulls’ llega además en un momento de cambio profesional para Chendri, que este año ha decidido dejar su etapa en el taller de pintura para dedicarse plenamente a la fotografía e iniciar una nueva etapa como reportero gráfico.

La exposición se inaugura este jueves a las 20 horas en Sa Nostra Sala y podrá visitarse hasta el 19 de septiembre. Una invitación a mirar Ibiza desde otro ángulo, pero también a hacerse una pregunta cada vez más pertinente en la era de la inteligencia artificial: ¿cuánto de lo que vemos ha ocurrido realmente delante de una cámara?