El Palacio de Deportes de La Guía no vivió en esta noche un partido más de pretemporada; lo que se respiró en Gijón fue una … auténtica reivindicación del baloncesto en Asturias. El duelo entre el Joventut y el Monbus Obradoiro superó por completo la frialdad de una clásica crónica de estadísticas para convertirse en una fiesta social, cultural y deportiva.
A falta de un equipo asturiano militando de forma regular en la máxima categoría, la afición del Principado demostró que su hambre de baloncesto de élite está más viva que nunca. Las gradas de La Guía, con cerca de 3000 gargantas, se volcaron por completo, registrando una atmósfera vibrante que contagió tanto a los apasionados locales como a aficionados verdinegros y gallegos.
Gracias a la iniciativa de la Rookie Basket Academy (RBA), Gijón ejerció con orgullo como la gran embajada de la ACB en la región suponiendo este choque el colofón perfecto al stage que el Joventut ha llevado a cabo en tierras asturianas.
El gran reclamo de la noche tuvo nombre y apellidos: Ricky Rubio. Su sola presencia en la pista justificó cada entrada vendida. Ver al base internacional dirigir el juego, compartir balones con los más jóvenes y desplegar su magia sobre el parqué asturiano regaló momentos memorables a los aficionados. Para los cientos de niños de las canteras locales que poblaban las gradas, contemplar una leyenda de su calibre a escasos metros de distancia fue una inspiración imborrable.
En el plano deportivo, no obstante, fue Monbus Obradoiro quien salió victorioso. El encuentro siguió los patrones del típico partido inicial de pretemporada con los ataques más fluidos que las defensas y el ofrecimiento de alternativas en los sistemas de ambos conjuntos. Boogie Ellis dio las primeras ventajas a ‘La Penya’ en el primer cuarto, pero, desde un bloque ofensivo más compacto y mayor serenidad defensiva el Monbus Obradoiro revirtió pronto la situación y ya colocarse en ventaja al descanso (40-43). Ese mayor tino, sobre todo de tres, se mantuvo en la segunda mitad y paulatinamente fue minando los intentos de resistencia verdinegros y ya afianzar la victoria a medida que avanzaba el último cuarto, terminando por alzarse con la victoria por un resultado de 77-96
No obstante, el partido de ayer no se midió en el marcador final, sino en la sonrisa de la afición asturiana al salir del pabellón, consciente de haber sido el epicentro del mejor baloncesto nacional.