La fotografía hace viajar a Itziar Lazkano casi cuatro décadas atrás. A 1984, cuando una jovencísima actriz se subió al escenario para formar parte de ‘ … Bilbao, Bilbao’, la emblemática comedia musical de La Karraka y La Otxoa que se atrevió a enseñar una ciudad muy alejada de la imagen idílica de la Villa.
La imagen, sacada directamente de uno de los álbumes que «andan por casa» teletransporta a la actriz a uno de los números más atrevidos de la obra: ni más ni menos que un estriptis. «Tenía cabida a todos los temas, todos los conflictos y temáticas del momento, como la guerra de banderas o el auge de los euskaltegis», explica la actriz.
Después

Antes

La Ría sucia y marrón
La ría, sucia y marrón, era uno de los grandes símbolos de aquella ciudad. También el hilo conductor de una historia que retrataba una Villa que acababa de sufrir las devastadoras inundaciones de 1983. Después de aquello, el Bilbao conocido comenzaría a cambiar. Ahora, al mirar atrás, cuesta reconocer aquella ciudad.
También cuesta imaginar a aquella Itziar sobre el escenario. «Soy ilustre de Bilbao, a veces se me olvida», bromea. Y enseguida reivindica sus raíces: «Soy portugaluja, pero es verdad que los bilbaínos nacemos donde queremos». Después llegó otro momento especial: ser pregonera de Aste Nagusia en 2022. «Me sentí como una auténtica reina». Ese sentimiento que le han trasmitido durante todos estos años le hacen cuestionarse, de forma retórica, «¿qué más puedo pedir?».