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Si alguna vez has estado en un concierto de heavy metal (como el legendario Espárrago Rock o los aún existentes como Leyendas del Rock o Resurrection Fest), rodeado de guitarras distorsionadas, voces guturales y mosh pits frenéticos de los asistentes -para los más expresivos-, probablemente hayas pensado que es el último lugar en la Tierra para encontrar paz. Sin embargo, una investigación acaba de demostrar que toda esa avalancha de decibelios así como la agresividad sonora asociada a un concierto de este tipo, esconden un secreto neurológico fascinante: que escuchar heavy metal nos hace más resistentes al dolor físico.

Un laboratorio en la meca del heavy metal

Para desentrañar este misterio, los investigadores Lydia Schneider y Tom Fritz, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas (Alemania), decidieron salir del laboratorio y viajar al Wacken Open Air, el festival de heavy metal más grande del mundo donde cada año acuden unas 85.000 personas. Allí, montaron una carpa muy especial.

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El experimento consistía en someter a 122 voluntarios que acudían como asistentes del festival a la prueba del agua helada (conocida como cold pressor test). Los participantes debían sumergir su brazo en un tanque de agua a 2 °C durante el mayor tiempo posible. Se midió a un grupo antes de que comenzara el festival y a otro durante el tercer y cuarto día de conciertos. Mientras tanto, se monitorizaba su frecuencia cardíaca y la variabilidad de la misma mediante electrocardiogramas.

¿Y el alcohol?

En un principio, los datos arrojaron un jarro de agua fría a los científicos: no había diferencias significativas entre los grupos. Sin embargo, los investigadores se dieron cuenta de que en un festival, el alcohol es una variable de confusión enorme, ya que actúa como un analgésico natural que eleva el umbral del dolor; así que para obtener el efecto real de la música, los científicos eliminaron de los datos a aquellos participantes que habían consumido grandes cantidades de alcohol. Fue entonces cuando las conclusiones afloraron con claridad en los análisis secundarios (publicados posteriormente en la revista Scientific Reports).

Resulta que los asistentes al festival que estaban sobrios o habían bebido de forma moderada, aguantaron el brazo en el agua helada durante mucho más tiempo que el grupo de control previo al evento.

Resiliencia: aguantando el dolor

No se trata de que la música heavy metal actúe como una anestesia que adormece los sentidos y por eso se tolera mejor el dolor. Es más, los participantes sintieron el dolor exactamente con la misma rapidez (sensibilidad al dolor) y lo calificaron como igual de desagradable. La diferencia estuvo en la tolerancia.

¿Y qué es lo que ocurre en el cerebro para conseguir este fin? La clave está en el procesamiento emocional. El heavy metal es un género que canaliza emociones intensas y, a menudo, desagradables, como la ira o la frustración. Suelen ser temas oscuros y emocionales que traspasan nuestras inquietudes y emociones más íntimas, por lo que, al sumergirse en esta música, los fans experimentan una catarsis.

concierto iStock

El asombroso ‘superpoder’ en el cerebro de los metaleros

Según Schneider, los asistentes se volvieron más resilientes. En lugar de intentar huir de la sensación desagradable, su cerebro aprendió a aceptarla y a convivir con ella, centrándose en su propia capacidad de aguante.

«Aceptar estados emocionales desagradables o situaciones difíciles desempeña un papel fundamental en la resiliencia y la tolerancia al dolor, por lo que escuchar música metalera puede ser beneficioso en lugar de enmascarar las emociones desagradables con positivas. La música metalera (o la música agresiva en general), podría, por lo tanto, desempeñar un papel preventivo al ayudar a los pacientes que experimentan mucha ira debido al dolor a evitar el desarrollo de dolor crónico«, aclara Schneider.

¿Una nueva terapia musical para el dolor crónico?

En los entornos clínicos se suele emplear música relajante (ya sea música clásica o de ambiente, como sonidos de la naturaleza), pero quizá es hora de dejar de intentar enmascarar la ira que trae el paciente con relajantes puede ser contraproducente y ofrecer una vía de escape mejor con el heavy metal (Metallica, Halestorm, Avenged Sevenfold…) aportando un espacio seguro para validar y liberar la ira.