Diez de las más grandes constructoras españolas, en solitario o formando equipo con otras empresas, compiten por construir el nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares, que se levantará en el aeródromo de Son Bonet, en Mallorca, estará formado por cuatro edificios y costará 80,2 millones de euros.
El concurso, que impulsa Enaire, el gestor de navegación aérea, desde el pasado 21 de mayo y cuya adjudicación se producirá el próximo mes de octubre, reúne entre sus candidatos a Vilor Infraestructuras, la constructora valenciana que dirige Luis Miguel Alonso Carbó, que concurre al concurso con la también valenciana López Instalaciones Eléctricas.
Las constructoras Ferrovial, de Rafael del Pino Calvo Sotelo, y Dragados, de Florentino Pérez, concurren a la licitación en asociación con un proyecto conjunto. También optan a levantar la infraestructura Sacyr, que preside Manuel Manrique, y COMSA, de la familia Miarnau, que también se presentan unidas.
La veterana Vías y Construcciones, actualmente filial del gigante ACS de Florentino Pérez, concurre a la licitación de Enaire en asociación con la empresa mallorquina Vitrac Obra Pública, que dirige y preside Miguel Reus.
FCC Construcción, que preside Esther Alcocer Koplowitz; Huarte, de Luis Fernando Martín Amodio, y Acciona, de José Manuel Entrecanales, optan cada una de ellas en solitario a hacerse con el proyecto de construcción del nuevo Centro de Control de Vuelos de Baleares.
Cobra Instalaciones y Cobra Infraestructuras Hidráulicas, del gigante francés Vinci, que dirige en España José María Castillo Lacabex, optan a levantar la infraestructura en asociación con Melchor Mascaró, la empresa mallorquina con sede en Manacor y presidida por Jaime Mascaró Martorell.
Y la también mallorquina Sampol Ingeniería y Obras concurre a la licitación de Enaire, en asociación con ASCH Infraestructuras y Servicios, perteneciente a DG Holding Group, administrado por Delfín Gibert, y la también empresa mallorquina Matías Arrom Bibiloni (MAB), la conocida constructora especializada en obras públicas con sede en Binissalem.

Edificio principal del complejo que se levantará en Son Bonet, en Mallorca / Enaire
Cuatro construcciones y una nueva tecnología
El nuevo centro de control estará formado por cuatro construcciones. En primer lugar, el propio Centro de Control de Baleares, que es la unidad encargada de gestionar el tráfico aéreo de las islas, las instalaciones donde los controladores aéreos dirigen las aeronaves durante la fase de ruta, que en el caso de las nuevas instalaciones también será centro de formación.
En segundo lugar, se construirá un edificio de contingencias, las instalaciones de respaldo o emergencia. Su función será garantizar que, si el centro principal queda inoperativo por cualquier incidente (fuego, fallo eléctrico o fallo de sistemas), el servicio de control aéreo pueda continuar desde este edificio separado físicamente, manteniendo la seguridad y la continuidad del tráfico aéreo. El tercer edificio será la central eléctrica. Y el cuarto, el centro de seguridad.
Además, las nuevas infraestructuras de Enaire en Son Bonet permitirán cambiar la tecnología de control del tráfico aéreo, pasando de un sistema de radares y radioayudas terrestres a otro completamente satelital, por ahora solo implantado en el aeropuerto de Palma de una forma muy inicial.
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