A sus 23 años, Carlos Alcaraz se ha convertido en una de las grandes figuras del tenis mundial. Sus títulos y victorias le han llevado a la élite, pero detrás de cada triunfo existe una rutina marcada por muchas horas de entrenamiento, una alimentación adaptada a las exigencias de la competición y una gran disciplina para mantenerse en las mejores condiciones posibles.
El tenista murciano ha explicado en diferentes ocasiones algunos de los hábitos que forman parte de su día a día. Uno de los momentos más importantes es el desayuno, aunque reconoce que no siempre puede mantener exactamente la misma rutina debido a los constantes viajes que exige el circuito profesional. «Depende mucho de dónde esté porque viajo mucho», explicó en una entrevista concedida a GQ.

Carlos Alcaraz, preparando su vuelta / X
Cuando las circunstancias se lo permiten, Alcaraz apuesta por un desayuno relativamente sencillo. El propio jugador ha explicado que su combinación ideal está formada por fruta fresca, huevos y café. «Fruta fresca, huevos y sí o sí, café», confesó al hablar sobre su primera comida del día. Una elección que combina proteínas, hidratos y otros nutrientes necesarios para afrontar una jornada de entrenamiento.
Lo que sí intenta mantener estable es el horario dedicado a la preparación física y técnica. Alcaraz comienza a trabajar relativamente pronto y dedica varias horas a prepararse para la competición. «Siempre estoy en el gimnasio a las 9:30 de la mañana, entrenando sin parar hasta la 13:00», explicó el tenista durante una de sus visitas a El Hormiguero.
La preparación física tiene un papel fundamental en el rendimiento de un tenista profesional. No basta con trabajar la técnica con la raqueta: también es necesario desarrollar fuerza, resistencia, velocidad y capacidad de recuperación para poder afrontar partidos que pueden prolongarse durante varias horas. Alcaraz es consciente de ello y considera que tanto el entrenamiento como la alimentación son claves para competir al máximo nivel.

Alcaraz y Williams / US OPEN
El murciano tampoco esconde que intenta cuidar su alimentación, aunque reconoce que no siempre consigue evitar las tentaciones. «Cuido mi condición física con entrenamiento y una dieta adaptada a mis necesidades. Aunque, debo admitirlo, todavía soy joven y a veces no puedo resistirme a un capricho ocasional», reconoció en una entrevista concedida a 20 minutos.
La alimentación también adquiere especial importancia antes de saltar a la pista. En esos momentos busca alimentos que le proporcionen la energía necesaria para afrontar varias horas de competición. Entre sus opciones está la pasta, acompañada de una preparación que incluye crema de cacao, dátiles y aceite de oliva. «Es una pasta única de crema de cacao 100%, dátiles y aceite de oliva que me da la energía que necesito para rendir al máximo», explicó el propio Alcaraz.
Curiosamente, uno de los hábitos que ha cambiado con el paso del tiempo es precisamente el café. Aunque sigue formando parte de su desayuno ideal, ya no acostumbra a tomarlo antes de los partidos. «Antes tomaba café antes de cada partido, pero ya no. Diría que hago otras cosas, creo que la gente cambia», explicó durante una rueda de prensa en Indian Wells.

Carlos Alcaraz entrenando en Nueva York / 5
Y, pese a toda esta disciplina, Alcaraz también encuentra momentos para disfrutar cuando el trabajo está hecho. El propio tenista ha contado que una de sus formas de celebrar las victorias es tomarse una ginebra con limón. Es una muestra de que su rutina no consiste únicamente en entrenar y cuidar cada aspecto de su alimentación, sino que también deja espacio para pequeños caprichos.
Actualmente, el tenista español se encuentra centrado en su recuperación tras sus últimos problemas físicos. «Mi recuperación va por buen camino y me siento mucho mejor, pero desgraciadamente aún no estoy listo para poder jugar», aseguró recientemente. Mientras trabaja para regresar a las pistas, su rutina vuelve a demostrar que detrás del éxito de una estrella como Alcaraz hay muchas horas de esfuerzo, entrenamiento y constancia.