Ética de trabajo y máxima responsabilidad. La pretemporada del CB Gran Canaria inicia mañana su tercera semana de trabajo con la mente puesta en llegar en plenas condiciones al debut en Primera FEB del próximo sábado 26 de septiembre ante el Oviedo en el Arena. El cuadro dirigido por Bruno Savignani ha tenido que continuar adelante esta semana con el añadido de las bajas del uruguayo Joaquín Rodríguez y el islandés Jon Axel Gudmundsson, que fueron convocados por sus respectivas selecciones nacionales para afrontar los partidos clasificatorios del Mundial de Baloncesto de Catar 2027 previstos para este mes de agosto. Aun así, han mantenido un buen ritmo de preparación justo a solo unos días de que arranquen los amistosos donde el técnico brasileño podrá empezar a realizar ajustes. Todo este proceso de acople, que no siempre resulta fácil, se está llevando a cabo con una atmósfera especialmente buena durante los entrenamientos gracias al grupo humano que se ha conformado; el compromiso y la convicción son absolutos de cara a lo que se les viene encima en menos de 30 días.
Este nuevo Granca ha de convivir este curso con aspectos clave en lo mental si quiere alcanzar el objetivo del ascenso. La realidad expone que los amarillos deben asumir el cartel de gigante en la categoría de plata, el de máximo favorito a volver a la Liga ACB y el del club con más presupuesto de la competición. Esas cuestiones son ineludibles para los claretianos, pero la mejor manera de combatir la carga de esa pesada mochila es la unión que se está forjando desde dentro. La plantilla insular ha asumido este asunto con madurez y filosofía, algo en lo que entra también el perfil de piezas que se han firmado este verano: figuras veteranas, con ascensos a sus espaldas y que están acostumbradas a la presión. «El trabajo está siendo muy bueno y el compromiso es máximo por parte de todos. Hacía tiempo que no veíamos un vestuario así», rezan desde los pasillos del recinto de Siete Palmas.
Sin brindis al sol
De hecho, son los propios jugadores los que tienen claras esas consignas. Uno de los nuevos fichajes, como Roberts Stumbris, explicaba durante su presentación que no le importa su «juego o mis números. Lo primordial es cómo juega el equipo; todo tiene que hacerse siempre por el equipo», mientras que otro recién llegado, como Joe Cremo, aseguraba que no se fija mucho en «los rivales, porque cuando empiezas a pensar en otros equipos pierdes el foco en lo importante, que es en el objetivo del grupo, en lo que nosotros podemos controlar y en trabajar día a día». Más rotundo resultaba el grancanario Christian Díaz, que destacaba que cualquier rival que aterrice en la Isla lo hará «con un plus de motivación por medirse a nosotros y tenemos que estar preparados para eso. Sabemos que será así, por lo que hay que estar al cien por cien siempre».
Precisamente, del ala-pívot letón y del escolta de Scotia dicen, después de 14 días de trabajo, que son «soldados», aunque uno que está llamando mucho la atención es Fran Guerra, el gran nombre del mercado de fichajes en clave claretiana por su enorme implicación. De ese modo, las flaquezas y los problemas del curso pasado parecen haber desaparecido ante el comienzo de esta nueva etapa. El fracaso del descenso y las incompatibilidades del vestuario han dejado paso a una regeneración tan necesaria como obligada para poder reilusionarse sabiendo que la temporada no será un paseo triunfal hasta la meta. Habrá que sudar, pero todo empieza desde el compromiso.
Un derbi sin cámaras como aperitivo
Más allá de lo que están siendo estas primeras semanas de trabajo, el Granca afronta esta semana su primer test de preparación. Los grancanarios disputarán un derbi ante La Laguna Tenerife en el Santiago Martín el jueves, que servirá como punto de partida. Sin embargo, este duelo ante el exentrenador claretiano Jaka Lakovic, ahora al frente de la nave aurinegra, no será retransmitido debido a que se celebrará a puerta cerrada. Por ese motivo, las conclusiones que se saquen de lo que acontezca en el feudo lagunero estarán más al servicio de los propios cuerpos técnicos que de cara a los aficionados.
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