Desde la fiesta de la pedida de mano, a la cena preboda, pasando por la ceremonia civil y la religiosa, la privacidad más absoluta fue el punto en común de todo lo que tuvo que ver con la boda entre Tatiana Santo Domingo y Andrea Casiraghi. Tan solo algunas fotos robadas nos dejaron adivinar algunos de los detalles de aquel enlace celebrado en dos actos y dos escenarios muy diferentes. Del que tuvo lugar en Mónaco, el 31 de agosto de 2013, nos quedó la imagen que ha definido para siempre el estilo de novia boho-chic. Fue gracias a las fotografías que compartió el Principado al final de aquel día pues el hermetismo fue absoluto, alejándose por completo de las multitudinarias y mediáticas bodas reales.

En estas tres imágenes pudimos apreciar todos los detalles que completaron aquel emblemático look de novia. Tatiana Santo Domingo confió en Missoni, la marca italiana famosa por su tejido en zigzag y que por aquel entonces contaba en sus filas con una de sus amigas más íntimas: Margherita Missoni. El diseño tenía todos los ingredientes para convertirse en referencia para novias futuras: el cuerpo, con manga al codo y escote en uve, estaba bordado con rafia e hilo de seda, mientras que la amplia falda de vuelo iba confeccionada con varias capas de organza de seda.

Tatiana Santo Domingo y Andrea Casiraghi

Palais Princier

Fiel a su estilo y para terminar de darle el aire bohemio definitivo, Tatiana prescindió de tacones, optando por unas sandalias plateadas planas. Y, en lugar de tiara, llevó una corona de flores. Su perrita Dafne acompañaba a los recién casados en las escalinatas del palacio del Principado. Este enlace civil duró aproximadamente 20 minutos y cerca de 350 invitados, entre los que se encontraban todos los miembros de la familia Grimalid, acompañaron a los novios.

En enero de 2014 el escenario fue completamente diferente. Tanto los invitados como el matrimonio se trasladaban a la exclusiva localidad de Gstaad en Suiza para celebrar el enlace religioso en una estampa blanca cuajada de nieve. De aquella celebración solo nos quedó la romántica y enigmática imagen de una Tatiana Santo Domingo ocultado su vestido de novia (y protegiéndose del frío) bajo una pesada capa con capucha. La voluntad de los novios de mantener la privacidad de esta celebración se respetó por completo dejándonos sin conocer la versión de “novia de las nieves”. Pero siempre nos quedará Montecarlo y la cumbre del estilo bohemio para novia.