Para Feliciano López el tenis no fue un descubrimiento tardío ni una casualidad. Fue su padre quien lo introdujo en el deporte cuando apenas levantaba una raqueta con firmeza. Mientras otros niños exploraban múltiples caminos, el toledano encontró pronto el suyo entre pistas de hierba y tierra batida por las que pasó por jornadas interminables de entrenamiento.
Su irrupción en el circuito profesional llegó a finales de los años 90 y coincidió con una generación dorada del tenis español en la que figuran nombres como Fernando Verdasco, David Ferrer o Juan Carlos Ferrero. A lo largo de su carrera, acumuló títulos y una presencia constante en los grandes escenarios que le convirtió en uno de los más longevos de este deporte. Superó los mil partidos en el circuito ATP, encadenó participaciones consecutivas en torneos de Grand Slam durante más de una década y se mantuvo relevante cuando muchos de sus contemporáneos ya habían dejado de jugar.

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En el 2023, al cumplir 41 años, Feliciano López decidió que era el momento de retirarse de la competición. Lo que no hizo fue desvincularse del mundo del tenis ya que pasó a asumir otros roles como el de director del Mutua Madrid Open. Una transición natural hacia otra etapa que coincidió en el tiempo con un periodo importante a nivel personal ya que hacía poco que había nacido su primer hijo, Darío, fruto de su relación con la modelo Sandra Gago, con quien también tiene otro hijo de nombre Marco.
«Me siento tan afortunado que hace ya tiempo que aprendí a no dar más importancia de la que tiene a lo que no está en mi mano», reconocía el extenista en una entrevista con nuestro medio ocurrida poco antes de estrenarse como padre, en la que hablaba de cómo ha aprendido a relativizar y a darse cuenta de lo que verdaderamente es relevante. «Cuando perdía un partido de tenis con 12 años, para mí era el fin del mundo, pero mi madre veía y me decía que los verdaderos dramas eran los que vivía en el hospital«, recordó.

Javier Biosca
Esa enseñanza que Feliciano López aprendió de su madre fue la que él le transmitió al conocerse a Sandra Gago. «Me costaba asimilar situaciones que nunca había vivido con los medios de comunicación, pero gracias a él aprendí a darle la importancia que merece, que es poca. Yo hacía un mundo: ‘¿por qué dicen esto de mí, si no me conocen?’. Me daba rabia que hablaran sin saber, pero él me ayudó mucho. Creo que esa es una de las cosas más importantes que me ha enseñado: a aprender a relativizar«, reflexionó la modelo en Harper’s Bazaar.