El fútbol quedó por un momento en un segundo plano. Antes del balón, de los goles y del 3-0 del Mallorca al Ceuta, Son Moix quiso lanzar un mensaje de solidaridad hacia la plantilla ceutí, marcada en las últimas semanas por la situación de tensión migratoria que vive la ciudad y que también condiciona el día a día de sus futbolistas y sus familias.

La grada mallorquinista mostró su apoyo con un ambiente poco habitual. Se pudieron ver más banderas de España de lo que suele ser normal en el estadio, mientras que la afición del Ceuta desplazada hasta Palma convirtió su presencia en una reivindicación. «Ceuta no se vende», podía leerse en una de las pancartas exhibidas durante el encuentro. Cuando el colegiado señaló el inicio del partido, los jugadores del Ceuta estuvieron detenidos y abrazados unos veinte segundos recibiendo el aplauso de la grada.


Imagen de aficionados del Ceuta este domingo en las gradas de Son Moix. Foto: Miquel Àngel Borràs

El gesto no pasó desapercibido para José Juan Romero. El técnico del conjunto ceutí agradeció públicamente la actitud de Mallorca y de su afición. «Mallorca, a partir de hoy, tendrá el cariño de por vida del pueblo ceutí. Espectacular en todos los aspectos, en todos, desde jugadores, técnicos, afición. Gracias infinitas», manifestó.

Luis García Fernández también quiso poner en valor el comportamiento de la grada local. «La afición del Mallorca ha vuelto a ser ejemplar», destacó el entrenador, que incidió en que las circunstancias sociales terminan afectando inevitablemente a los deportistas. «Los futbolistas no son máquinas, no son robots, no se pueden abstraer», explicó. El técnico mallorquinista puso el acento en la dificultad que atraviesan los jugadores, los cuerpos técnicos y sus familias y reclamó soluciones para que puedan recuperar la normalidad. «Es una situación muy comprometida, muy difícil de gestionar para cuerpo técnico y jugadores y sus familias», señaló Luis García al término del encuentro disputado este domingo por la tarde en Son Moix.