La fotografía vuelve a la Costa Brava, a Palafrugell en Gerona, para mirar con detenimiento aquello que queda fuera del encuadre. La XIV Bienal de Fotografía Xavier Miserachs, que se celebra hasta el 18 de octubre de 2026, reúne once exposiciones que recorren distintas maneras de documentar el territorio, el trabajo, la pobreza, la vida cotidiana y los cambios sociales. Entre ellas destaca Dorothea Lange. Un largo viaje, una muestra construida a partir de fotografías de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos que permite recuperar la mirada de una de las grandes fotógrafas documentales del siglo XX. La exposición reúne alrededor de sesenta imágenes realizadas durante los años treinta y cuarenta, cuando Dorothea Lange trabajó para la Farm Security Administration, el programa del Gobierno estadounidense creado durante la Gran Depresión para documentar las condiciones de vida de las comunidades rurales.

«Madre migrante» de Dorothea Lange.

La obra de Lange permite entender la fotografía documental como una forma de acercarse a una realidad social sin reducirla a una cifra o a un titular. Su conocida Madre migrante, tomada en California en 1936, convirtió el rostro de Florence Thompson y sus hijos en una de las imágenes más reconocibles de la Gran Depresión. El comisariado de la exposición propone revisitar el desplazamiento de miles de personas que abandonaron sus hogares como consecuencia de la crisis económica y del Dust Bowl, la tormenta de polvo que devastó buena parte de las tierras agrícolas del centro de Estados Unidos. 

Las imágenes de Lange en esta exposición están acompañadas por fragmentos de Las uvas de la ira, del escritor John Steinbeck, estableciendo una relación entre fotografía y literatura alrededor de una misma experiencia histórica. Adicionalmente, entre las actividades relacionadas con la Bienal, incluye la proyección de la película homónima realizada por John Ford en los años 40.

Sergio Larrain sigue su ruta por Cataluña

Luego de su exposición en Foto Colectania, otra de las exposiciones de la Bienal está dedicada al fotógrafo chileno Sergio Larrain. El caso de Sergio Larrain. El vagabundo de Valparaíso constituye la primera retrospectiva del fotógrafo en Cataluña y reúne imágenes realizadas en Chile, Bolivia, Perú y Europa. Larrain, que formó parte de Magnum Photos y trabajó también con el poeta y Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, desarrolló una fotografía de calle que buscaba encontrar situaciones que revelaran algo más allá de la escena inmediata. Su trabajo sobre la pobreza y la prostitución muestra, como el de Dorothea Lange, que documentar no consiste únicamente en registrar lo que ocurre, sino en construir una mirada sobre la cotidianidad que nos persigue.

Baker Street de Sergio Larrain.

Encuentros Salvans-Pla

La misma pregunta aparece desde otro lugar en la obra del fotógrafo Txema Salvans. En la Fundació Josep Pla, la exposición Adjectivar el temps. Txema Salvans-Josep Pla se contraponen las fotografías del artista con fragmentos de la obra del escritor de Palafrugell. No es una correspondencia literal entre una fotografía y texto, sino de observar cómo ambos trabajan con procedimientos similares como la observación precisa de la realidad, la capacidad de capturar momentos concretos y una forma de detener el tiempo. En sus obras aparecen personas cuya actividad no siempre conocemos, espacios cotidianos y situaciones que parecen suspendidas. La diferencia está en el lenguaje, ya que Salvans captura el tiempo mediante la imagen y Pla lo convierte en palabras.

En el caso de Salvans, la mirada se acerca a las carreteras, los suburbios, los polígonos y las zonas turísticas de la península que se convierten en escenarios para reflexionar sobre los comportamientos y las contradicciones humanas. En el de Pla, el paisaje y la vida del Empordà son la materia literaria para hablar también de una sociedad más amplia. La exposición los reúne alrededor de lo que los comisarios de la exposición definen como una «poética de la banalidad»: la capacidad de encontrar en una escena aparentemente insignificante una forma de revelar el desencanto, la ironía o las contradicciones de una época.

La mirada atenta

La conexión entre Lange, Larrain, Salvans y Pla no depende, por lo tanto, de que sus obras compartan una misma mirada, ya que lo que las aproxima es una posición frente a la realidad. Lange se acerca a quienes han quedado desplazados por una crisis económica y climática; Larrain observa las calles y sus habitantes; Salvans encuentra situaciones extrañas en espacios cotidianos; Pla convierte la observación en territorio literario. Todos trabajan con aquello que sucede delante de los ojos y que, sin una mirada atenta, puede desaparecer en la normalidad. 

La Bienal de Fotografía Xavier Miserachs convierte ese conjunto de aproximaciones en un recorrido por distintas formas de mirar y es uno de los festivales de fotografía más antiguos de Cataluña, rinde homenaje a Xavier Miserachs y a su generación; además, reúne en esta edición a otros nombres no menos importantes como Gabriel Casas, Colita, Agustí Centelles, Josep Carreras, Lluís Maimí, Josep Capellà, Francesc Dalmau, Samuel Aranda, Toni Arnau, Lorenzo Meloni, Santi Palacios, Edu Ponces o Anna Surinyach, entre otros. 

En Palafrugell, la fotografía se convierte en una herramienta para entender cómo los lugares, las personas y los gestos cotidianos contienen información sobre el tiempo en que vivimos.