Hay reformas que comienzan derribando. Esta empezó intentando entender por qué, casi seis décadas después de su construcción, tantas cosas seguían funcionando. Frente a la tendencia de vaciar por completo los antiguos apartamentos de costa para convertirlos en espacios blancos y anodinos, los arquitectos Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef, del estudio Sotelo Margalef, tomaron el camino contrario.

El punto de partida era un apartamento vacacional de los años 60 situado en la urbanización de Vilafortuny, en Cambrils, proyectada por el arquitecto Manuel Baldrich Tibau y protegida como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Su arquitectura pertenece a un momento muy concreto de la historia del país. “Por primera vez en España una parte importante de la población podía aspirar a una segunda residencia de uso vacacional”, explican los arquitectos.

El apartamento fue proyectado por el arquitecto Manuel Baldrich TibauEl apartamento fue proyectado por el arquitecto Manuel Baldrich TibauMarta Vidal

Aquella transformación coincidió, además, con una arquitectura que reinterpretaba materiales y soluciones tradicionales mediterráneas desde un lenguaje moderno. El resultado, sostienen, era mucho más sofisticado de lo que a veces su aspecto austero puede hacer pensar: “Una estructura práctica y a la vez elegante, abierta a tres vientos, que permite gozar de unas vistas inmejorables sobre la costa de Cambrils y, a la vez, no renunciar a ninguna comodidad de la vida urbana”.

Una casa de los 60 que entendía el calor

Hubo dos cosas que sorprendieron especialmente a Sotelo y Gonzàlez-Margalef cuando estudiaron la vivienda original. La primera fue su distribución. “¿Cuántos apartamentos de dos habitaciones construidos hoy en día tienen las dos habitaciones exteriores, la cocina exterior, baño y aseo exteriores?”, plantean. Todo aquello se conseguía mediante una estructura relativamente simple, organizada a partir de crujías de unos 3,6 metros, muros de carga de fábrica cerámica y los voladizos de las terrazas.

La segunda sorpresa apareció al analizar su comportamiento climático. Pese a encontrarse frente al Mediterráneo, con veranos muy calurosos e inviernos húmedos, la vivienda resultaba relativamente fresca en verano y cálida durante los meses fríos. “Los sistemas pasivos del apartamento funcionan”, explican. Y enumeran elementos de arquitectura sostenible que hoy vuelven a estar en el punto de mira: “Las celosías cerámicas, las persianas, la orientación de las ventanas, la sombra de los voladizos, la ventilación natural y el uso de materiales locales puestos a prueba durante siglos en el Mediterráneo, como el mortero de cal o la terracota”.

La ventilación natural, las persianas y la orientación de las ventanas permitían responder al clima mediterráneoLa ventilación natural, las persianas y la orientación de las ventanas permitían responder al clima mediterráneoMarta Vidal

Para los arquitectos, muchas de aquellas soluciones siguen demostrando que una vivienda puede funcionar bien sin depender únicamente de los aparatos de climatización. “En los años 60 nuestros abuelos no disponían de la tecnología ni de los recursos económicos que tenemos hoy, pero su ingenio dio como resultado espacios amplios, luminosos, austeros y que se adaptan perfectamente a los vaivenes del clima”.

Modernizar sin desdibujar la arquitectura

Esa fue precisamente la lógica que el estudio quiso preservar. Porque, según los arquitectos, uno de los errores más frecuentes al renovar apartamentos de playa de los años 60 y 70 consiste en sustituir sistemáticamente aquello que parece antiguo sin preguntarse primero qué función cumple.

“Cuando eliminamos una persiana de librillo o una celosía cerámica pensada para que no pase el sol y lo fiamos todo a una cámara de gas en el cristal, no necesariamente obtenemos un resultado más eficiente o más eficaz desde el punto de vista del consumo energético o de la comodidad de la vivienda”, advierten. La pérdida no es solo funcional. “Además, perdemos el juego de sombras y de luz tamizada que persianas y celosías nos ofrecen”.

La apertura de la cocina permite conectar este espacio con la entrada y la sala de estarLa apertura de la cocina permite conectar este espacio con la entrada y la sala de estarMarta Vidal

Algo similar sucede con la distribución. La vivienda se había ido compartimentando con los años, por lo que la reforma decidió abrir la cocina y conectarla con la entrada y la sala para crear un espacio central continuo y facilitar tanto la entrada de luz como la ventilación. Sin embargo, el estudio evitó modificar la estructura profunda de la casa. “El edificio tiene unas crujías, unos ritmos, que son los que dan como resultado estos espacios proporcionados; y esto no se debe alterar”, defienden. “Cuando algo está pensado de una forma sencilla y austera y funciona, alterarlo sin más probablemente nos llevará a un resultado poco óptimo, tanto desde el punto de vista estético como funcional”.

Baldosas con marcas y carpinterías de hace seis décadas

Recuperar también significó aceptar que una vivienda con casi seis décadas de historia no tiene por qué parecer nueva de fábrica. Parte del pavimento hidráulico original se restituyó, limpió y pulió. Siempre que fue posible, se conservaron también las carpinterías de pino. Las nuevas respetan su color y composición. Lo mismo ocurrió con la chimenea, las barandillas y pilares metálicos, las celosías cerámicas o los revestimientos de mortero de cal. “Estos materiales, con sus imperfecciones, tienen una pátina que difícilmente se puede lograr con materiales nuevos”, explican los arquitectos.

También existe una razón menos romántica y más práctica: sustituir por sistema tiene un coste ambiental. “Pavimentos y carpinterías de madera son dos elementos que se pueden restaurar y en los que el mantenimiento es posible”. Incluso detalles que hoy podrían parecer excesivos revelan otra manera de construir. “En las carpinterías, en los años 60 se usaba un grosor que hoy sería casi impensable”, apuntan.

Siempre que fue posible, se mantuvieron las carpinterías de pino originalesSiempre que fue posible, se mantuvieron las carpinterías de pino originalesMarta Vidal

La intervención, sin embargo, no buscaba convertir el apartamento en una reproducción intacta de los años 60. Como no se mantenía ningún mueble original, el estudio diseñó nuevas piezas fijas que reinterpretan el lenguaje doméstico de la época: un mueble central de tablero marino de okume articula la cocina, la entrada y la librería, mientras que en la sala se incorporaron sofás que también pueden utilizarse como camas. Así, los elementos nuevos dialogan con los originales y actualizan la vivienda sin borrar el carácter con el que fue concebida hace más de seis décadas.

Qué mirar antes de comprar un antiguo apartamento de playa

Para Sotelo y Gonzàlez-Margalef, estas viviendas también dejan una lección para quien esté pensando hoy en comprar un apartamento de los años 60 o 70. Hay elementos imposibles de corregir después: “La ubicación, la orientación o las vistas”. A partir de ahí, recomiendan observar la vivienda como un conjunto antes de decidir qué derribar. “Un apartamento como este es el resultado de redescubrir una lógica constructiva, recuperarla y traducirla desde los elementos estructurales hasta el mobiliario”, explican.

Las amplias crujías y los muros de carga cerámicos organizan una vivienda en la que prácticamente todas las estancias tienen contacto con el exteriorLas amplias crujías y los muros de carga cerámicos organizan una vivienda en la que prácticamente todas las estancias tienen contacto con el exteriorMarta Vidal

Porque actualizar una casa de hace sesenta años no significa necesariamente hacer desaparecer todo aquello que delata su edad. En Vilafortuny, la estrategia ha sido prácticamente la opuesta: conservar lo que todavía funciona, reparar lo que podía volver a funcionar y cambiar únicamente aquello que necesitaba adaptarse a la manera actual de vivir. Y esa arquitectura aparentemente sencilla de los años 60 ha terminado demostrando que algunas de sus decisiones siguen teniendo mucho que enseñar a las viviendas que construimos hoy.